La crisis inmobiliaria puede agravarse aún más en Estados Unidos, lo que podría conducir a "un poco más de un millón" de embargos este año, estimó el martes el secretario del Tesoro, Henry Paulson. "Se necesitará tiempo para asimilar la corrección inmobiliaria", estimó Paulson en un discurso en Washington. "A pesar de bases económicas vigorosas, la declinación del sector inmobiliario no ha concluido aún, y yo veo eso como el mayor peligro para nuestra economía", puesto que "cuando más tiempo se estanquen los precios de los inmuebles, más tiempo será afectada nuestra economía", expresó el secretario.
La apreciación de Paulson coincide con las del ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greespan, quien el lunes se mostró muy pesimista sobre el mercado inmobiliario, afirmando que 'lo peor no ha llegado todavía'. Greenspan explicó que en el sector inmobiliario 'el principal freno es el gran excedente de inmuebles nuevos y desocupados', algo de lo que los constructores se empiezan a quejar, y eso pesa en la construcción, pero también en el valor de los inmuebles'. Paulson se mostró preocupado por un incremento importante de los procedimientos de embargo de inmuebles, cuyo número subió un 50% entre 2000 y 2006 --y hasta 200% para los préstamos llamados 'subprime', concedidos a tasas muy elevadas a las familias menos solventes. 'La tendencia actual permite pensar que habrá algo más de un millón de desalojos y ejecuciones de hipotecas este año, de los cuales 620.000 corresponderán a los préstamos 'subprime'', estimó Paulson. El secretario recordó que dos millones de préstamos a tasas variables iban a sufrir su primer ajuste en los próximos 18 meses. Si muchas de las familias han podido digerir el aumento de las mensualidades que resultará, 'el problema no está limitado hoy a los créditos 'subprime' puesto que el número de propietarios que tienen problemas para cumplir sus pagos con préstamos clásicos también aumentó', añadió Paulson. El secretario expresó asimismo que es preciso una mayor vigilancia con relación al trabajo de las agencias de calificación de riesgos, que no previeron la crisis de los títulos basados en hipotecas, muchos de los cuales tenían excelentes calificaciones a pesar de que incluían créditos de riesgo. 'Es claro que debemos examinar el papel de las agencias de calificación, teniendo en cuenta la necesidad de transparencia y la posibilidad de conflictos de interés' en las calificaciones otorgadas, dijo.