La elevada tasa de desempleo es, en estos momentos, un problema que se presenta a los Gobiernos de países como Reino Unido o EEUU.

En cambio en otros como Austria, dicha tasa de desempleo permanece por debajo del 5%. Veamos qué medidas se han tomado en unos y otros países y hagamos una comparación con la reforma aprobada por nuestro ejecutivo:

Novedades en Reino Unido

Hace diez días conocíamos que el ministro de Trabajo del Reino Unido, Iain Duncan Smith, anulará todas las ayudas sociales a aquellos desempleados británicos que rechacen tres ofertas consecutivas de empleo que les propongan los servicios de asistencia. Además, la nueva normativa pretende centralizar las distintas ayudas públicas (que superan la treintena) a través de un único subsidio. Según un estudio realizado por dicho ministerio, existen en la actualidad miles de familias “cuyos miembros no han trabajado durante varios años”.

Es decir, que millones de personas se han acostumbrado a recibir dichas ayudas públicas por encima del tiempo previsto por el ejecutivo británico. En concreto, según los datos que maneja el Gobierno, casi un millón y medio de británicos no han trabajado y han recibido ayudas públicas durante los nueve últimos años. Según el Gobierno liderado por David Cameron, con esta nueva medida, que se pretende poner en marcha a partir del 2013, se reducirán los fraudes, se creará un sistema de ayudas más eficiente, y lo que es más importante, se estimulará la creación de empleo. Además se calcula que se permitirá incrementar los ingresos de 2.5 millones de británicos con muy bajos recursos.

Modelo austríaco

El mercado laboral en este país obliga a cada empresa a crear un “fondo personal” para cada trabajador durante la vida laboral de éste. Dicho efectivo podrá ser retirado por el propio trabajador (nunca antes de los dos años) si es despedido o se jubila. Y si cambia de empresa, puede traspasar el mencionado fondo a la nueva empresa o a un plan de pensiones. Otro dato importante es que estos fondos son gestionados por entidades debidamente autorizadas por el Estado.

Una de las ventajas que presenta este modelo es que cuando se produce el despido la empresa no tiene que realizar ningún desembolso, puesto que la indemnización ya ha sido pagada poco a poco. Y por otra parte, el trabajador no pierde esos fondos si cambia de empresa. Esta “movilidad” laboral, además de incrementar la productividad de un país, genera nuevos puestos de trabajo.

En EEUU

El modelo de empleo que existe en EEUU es bastante sencillo y consiste básicamente en el despido libre, es decir, cualquiera de las dos partes puede poner fin a la relación contractual sin tener que compensar a la otra parte. La justicia sólo podrá intervenir en casos muy concretos, por ejemplo, si hay sospechas de que el despido se ha producido por motivos raciales. La clave está en que estas indemnizaciones por despido se negocian antes de que el trabajador se incorpore a la empresa, es decir, quedan reflejadas en el contrato a través de cláusulas.

A pesar de lo que muchos opinan, los trabajadores tienen unos derechos mínimos que la empresa tiene que respetar, tales como un mínimo salarial (que de hecho varía de Estado a Estado), horas de descanso semanales o edad mínima para poder trabajar. Además de regular también las horas extra, por ejemplo.

A pesar de este sistema tan flexible, la economía de EEUU no ha podido evitar que el nivel de desempleo superara el 9% y que durante el pasado mes de julio el Congreso norteamericano tuviera que tomar cartas en el asunto y aprobar la extensión de los pagos por desempleo hasta 18 meses más. Antes de dicha medida, los estadounidenses podían cobrar las ayudas por un período de seis meses; por lo que tras esta nueva ampliación, los desempleados estarán recibiendo estas prestaciones durante un total de 24 meses. La media de estos pagos por desempleo es de 1400 dólares al mes y en total se calcula que esta medida permitió a 2.5 millones de estadounidenses recibir estos pagos por desempleo con carácter retroactivo.

En España

Con una tasa de desempleo por encima del 20%, nuestro Gobierno aprobó el pasado mes de junio una reforma laboral que no dejó contentos ni a los sindicatos, ni a la patronal, ni al sistema político en su conjunto. Las líneas básicas de aquella reforma fueron:
- Ampliación del contrato de fomento del empleo
- Favorecer la conversión a contratos indefinidos
- Limitación de los contratos temporales
- Asunción de parte del despido por el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa)
- Ampliación del contrato de formación
- Supresión de bonificaciones al empleo
- Colaboración entre agencias de trabajo temporal y Servicio Público de Empleo
- Modificación del convenio colectivo:
Las empresas podrán modificar el convenio colectivo cuando en una crisis se ponga de manifiesto una disminución significativa de la actividad, se pierda competitividad y las modificaciones aseguren la viabilidad de la compañía.

(Abro un paréntesis para destacar que en su momento, tan sólo la última medida me pareció que podría beneficiar la creación de empleo).
No han pasado ni cinco meses desde la aprobación de dicha reforma y nuestro presidente de Gobierno reconoce que la mejora del empleo es aún “muy débil” y no asegura un cambio “irreversible de tendencia”. Eso sí, ha adelantado que el Gobierno va a estudiar durante el primer trimestre del 2011 la creación del llamado “fondo austríaco” con el fin de “aportar una mayor flexibilidad a las empresas que atraviesan dificultades objetivas”.

Y digo yo, ¿por qué no nos fijamos en lo que están haciendo el resto de países para mejorar la situación laboral de sus ciudadanos? Zapatero no sólo debería fijarse en el “fondo austríaco”, sino que también debería tomar buena nota de lo que se está haciendo tanto en Reino Unido como en EEUU en estos precisos momentos.

Si lo que quiere el Gobierno verdaderamente es reducir la tasa de paro, ahí tiene varias alternativas.
Si lo que quiere la oposición verdaderamente es reducir la tasa de paro, que hable y proponga alternativas.

Pero mucho me temo que con los sindicatos actuales (que aún no se enteran de que los que crean empleo son los empresarios), unas elecciones a la vuelta de la esquina (que hará que la oposición cuide mucho sus apariciones públicas) y un sistema de votos que claramente beneficia a los partidos políticos nacionalistas, seguiremos sin poder crear empleo durante muchos años.

Eso sí, les comento varios asuntos que unen tanto al Gobierno, sindicatos, patronal y oposición.
Todos ellos potenciarán que en España se hable mucho de:
- Fútbol 
- Eutanasia, aborto y todos aquellos temas que vayan asociados a la religión
- Los nacionalismos (conveniencia o no de la corridas de toros, libertad lingüístca, etc)
- La guerra civil en España
- La Pantoja y la Esteban en los programas de Telecinco y Antena3
- Las panderetas de la Navidad