Si, generalmente, la evolución de los precios de las materias primas suele servir como barómetro de la economía mundial. Evolución alcista en el precio de las materias primas, significa crecimiento económico y por el contrario, evolución bajista en la cotización suele asociarse con la contracción económica.


Sin embargo, en estos peculiares tiempos en los que vivimos, en estos tiempos de fuertes desequilibrios entre las distintas economías, merece la pena profundizar un poco más allá. Y es que a pesar de los serios problemas que planean sobre Europa, a pesar de la debilidad económica que sufre EE.UU. y que le ha llevado a materializar el QE2, y quién sabe si también un QE3, las materias primas cotizan en máximos de 2 años. Como podrán imaginar, el factor explicativo lo encontramos en las economías de los países emergentes; ellas se han encargado de tirar de la economía mundial y parece que seguirán haciéndolo.

Así, la evolución del precio de las materias será muy sensible a los futuros planes de estímulo que se materialicen en EE.UU. y Europa pero sobretodo, a las medidas que se tomen en las economías emergentes para controlar el crecimiento y los efectos no deseados de un crecimiento desbocado. A continuación mostramos la evolución de cereales, petróleo y cobre:













Como pueden observar en los gráficos precedentes, aún con claras diferencias, ambos coinciden en los claros síntomas de fortaleza que han dejado recientemente. Ambos han conseguido romper máximos precedentes y dar paso a un escenario de continuidad alcista.

Así, si por un lado tenemos en cuenta las previsiones que apuntan a un incremento del consumo por parte de los países emergentes, y por otro la fortaleza que muestra el aspecto técnico de las principales materias primas, podríamos concluir que ambos apoyan un escenario de continuidad alcista que se mantendrá activo en la medida que los países emergentes den continuidad a su sólido crecimiento y las principales economías, concentren sus esfuerzos en la recuperación económica.