El masivo programa de compra de deuda que anunció el Banco de Japón (BoJ) a principios de abril está teniendo implicaciones muy significativas en la cotización de los activos del país nipón.


En primer lugar, por el efecto positivo sobre el mercado de acciones local toda vez que el atractivo de la deuda es nulo. Y en segundo, por la intensa depreciación del yen como consecuencia de la salida de capital en búsqueda de alternativas más rentables y distintas a la renta variable local (como por ejemplo la deuda pública de la periferia del Área euro).

Desde entonces el índice Nikkei 225 ha registrado una revalorización superior al 10% y acumulado una rentabilidad que supera el 30% en el año. La divisa japonesa, por su parte, se deprecia en el año aproximadamente un 15% contra dólar y euro, aunque el yen todavía cotiza muy lejos de los mínimos más recientes registrados frente ambas divisas, en concreto en 2007 y 2008 respectivamente (ver gráfico adjunto). En cualquier caso, está claro que uno de los efectos perseguidos por el BoJ con su programa de compra de activos, que es la depreciación de la divisa con el fin de ganar competitividad y reactivar el sector exportador, está teniendo éxito. Con el tiempo veremos si la demanda interna es capaz de recuperar y generar presión en precios, siendo éste el otro de los objetivos perseguidos por la autoridad monetaria (pretende alcanzar una tasa de inflación del 2% en un plazo máximo de 2 años).

Evolución del yen frente a dólar y euro


Fuente: BCE

Dado el vértigo que produce ver un índice con una revalorización superior al 30% en poco más de 4 meses, a menudo surge la pregunta de que si es momento de vender renta variable japonesa, mantener o, incluso, comprar más. Yo soy de la opinión de que la revalorización de los activos de riesgo seguirá mientras los bancos centrales continúen inyectando liquidez, y básicamente porque apenas existen alternativas en el mercado que sean capaces de generar rendimientos atractivos. Tampoco podemos menospreciar el efecto positivo que produce la depreciación de la divisa sobre las expectativas del ciclo económico en Japón.

Por tanto, mi respuesta a la pregunta planteada es afirmativa. SI a mantener posiciones en renta variable japonesa, aunque siempre manteniendo un peso global de la cartera en este tipo de activo que esté acorde con el perfil de riesgo de cada inversor, porque no podemos obviar que comprar renta variable es comprar riesgo. Ahora bien, insisto en la importancia de comprar fondos de inversión que inviertan en acciones de compañías japonesas pero que cubran el riesgo divisa, dado que el efecto de una potencial pérdida de valor del yen sobre nuestra cartera valorada en euros puede ser muy negativo.


Evolución del fondo PARVEST EQUITY JAPAN con divisa cubierta (“C”, EURHDG) y comparativa con el índice MSCI JAPAN (EUR)

Fuente: AllfundsBank