La renta variable española comienza la semana en negativo, tras el mal cierre de Wall Street y del Nikkei esta madrugada, en una sesión sin grandes novedades empresariales que empujen a las compras. El Ibex 35 cede un 1,10 por ciento y consigue a duras penas mantener la cota de los 15.400 puntos, al situarse en los 15.409. El mal dato de IPC estadounidense planea sobre los mercados y no les deja ver la luz. La apertura negativa se repite en el resto de plazas europeas, con descensos del 1,3 por ciento tanto para el Cac 40 de París como para el FT100 de Londres, mientras que el cambio euro-dólar se coloca en las 1,4378 unidades.
Las tensiones inflacionistas se han reforzado en noviembre en Estados Unidos bajo el efecto del aumento del precio del petróleo y eso no lo han interpretado bien los inversores. La razón es que ahora aumenta el dilema de la Reserva Federal estadounidense, que debe hacer frente a una ralentización económica y a la crisis de los préstamos hipotecarios de riesgo. Tras los últimos datos de precios el interrogante aumenta sobre la eventual intención de la Fed de bajar más los tipos de interés. En definitiva, los mercados se encuentran en una encrucijada y los inversores prefieren esperar el cariz que toman las cosas antes de tomar decisiones importantes, sobre todo cuando el año se da ya por cerrado. La corriente vendedora se ceba con casi todos los valores del Ibex 35, salvo con Unión Fenosa, que logra repuntar un 0,39 por ciento, mientras que Mafre e Iberia se mueven planas. Los descensos más abultados se los anota, en cambio, Gamesa, al ceder un 2,4 por ciento, al igual que Enagás. Pero es el mal comportamiento de los pesos pesados el que arrastra a la baja al indoctor selectivo de la bolsa española. Los blue chips pesan a la baja Los recortes más abultados entre los pesos pesados son los del Santander, que cede un 1,5 por ciento, mientras que su competidor BBVA baja un 1,16 por ciento. La petrolera Repsol es la más discreta en sus caídas, al recortar un 0,48 por ciento, mientras que Telefónica retrocede un 0,93 por ciento, en un día en el que se publica que la operadora dejará de cotizar en las bolsas de Francfort y París por los altos costes y la escasa liquidez.