El Banco de España, ha descartado que los bancos españoles necesiten ayudas de la Unión Europea para sanearse, incluso si las previsiones económicas empeoran. No obstante, desde la entidad sí han reconocido que algunas entidades nacionales necesitan medidas adicionales.


El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez., ha apuntado que "hay miles de posibilidades" para afrontar las posibles dificultades de la banca antes de acudir a la UE.

Según el BdE, la reforma financiera promovida por el Gobierno, que obliga a provisionar 35.000 millones de euros para cubrir las posibles pérdidas derivadas de la exposición al sector inmobiliario, "está sobrada" para proteger a las entidades frente a la contracción del 1,7 % del PIB prevista para este año.

"Estamos en el mejor momento" para recapitalizar el sistema financiero, ya que los bancos disponen de gran cantidad de liquidez gracias al programa de créditos baratos impulsado por el Banco Central Europeo (BCE), ha resaltado el gobernador del BdE. No obstante, si ha reconocido que, en caso de que la situación económica se deteriore más de lo esperado, sí será necesario aumentar las provisiones.

Fernández Ordóñez ha respaldado que las normativas financieras aprobadas en los últimos años vayan en la dirección de crear bancos grandes, eficientes y con beneficios, para que "no tengamos entidades zombis". Sin embargo, el gobernador ha insistido en que el crédito no volverá a fluir como consecuencia de la reestructuración.

 El Banco de España ha anunciado que mantendrá la vigilancia, porque algunas entidades requieren más medidas adicionales. En conjunto, existen unas necesidades adicionales de provisiones por importe de 29.077 millones de euros y unas mayores exigencias de capital básico que ascienden a 15.192 millones. El instituto emisor recuerda que con cargo a 2011 ya llevaron a cabo saneamientos extraordinarios por 9.192 millones de euros. La cifra global de nuevas provisiones va a ser cubierta mediante el uso de 3.917 millones de provisiones genéricas, el 'colchón' que las entidades atesoraron de forma obligatoria en tiempos de bonanza.