Más allá de las cuestiones de capital y reservas, la función esencial de un banco es transformar los depósitos de sus clientes en préstamos a medio y largo plazo a compañías y particulares.

Puede también aumentar el préstamo pidiendo dinero prestado a diversos vencimientos y después prestándolo a los clientes. Este es un procedimiento perfectamente válido, pero necesita llevarse a cabo con el debido respeto a las normas de prudencia. La excesiva confianza en la financiación a corto plazo expondrá al banco a los cambios en la liquidez del mercado y de los tipos de interés. Si surgen temores sobre un banco, puede encontrarse sin financiación. Buenos ejemplos de estas consecuencias son el británico Northern Rock y Lehman Brothers en Estados Unidos en 2008, y más recientemente Dexia en 2011.

En 2008, los bancos centrales consiguieron introducir medidas para impedir que el mercado interbancario se agotara por completo, pero no antes de que estas quiebras hubieran agravado la crisis financiera. En 2010, el Banco Central Europeo intervino para aumentar la liquidez y lo ha hecho otra vez este año. Algunos bancos eran incapaces de conseguir financiación en el mercado interbancario y se vieron obligados a acudir a sus respectivos bancos centrales o a llevar a cabo operaciones repo con el BCE. En octubre, el BCE reaccionó empeorando las tensiones al introducir repos a un año. También desveló un programa de 40.000 euros para comprar bonos bancarios cubiertos. Y a principios de noviembre, también recortó su tipo de referencia en 25pb hasta el 1.25%.

Como queda demostrado, el BCE ha tomado medidas decisivas sobre la liquidez. Sin dudas, su decisión más controvertida ha sido su intervención en el mercado de deuda soberana comprando deuda de los países con problemas. En total, el banco ha gastado 187.000 millones de euros, pero ha adaptado su creación monetaria para neutralizar los efectos. En definitiva, a lo largo de los últimos cuatro años, el banco ha demostrado que puede reaccionar con rapidez ante acontecimientos imprevistos a pesar de una postura tradicionalmente rígida heredada en gran parte del Bundesbank.