Los 20 millones de jubilados alemanes verán subir a partir de julio sus pensiones entre un 2,4 y un 3,3 por ciento, tras dos años de práctico estancamiento o de subidas mínimas por debajo de la inflación. El ministro de Trabajo, Olaf Scholz, informó hoy de este incremento, el mayor desde 2002, que se hará efectivo a partir del 1 de julio. El aumento mayor, del 3,3 por ciento, corresponderá a los jubilados del este del país, cuyo nivel de pensiones sigue sin estar plenamente equiparado al de los rentistas del oeste, veinte años después de la Caída del Muro. Con esta revalorización se cierra un periodo de cuatro años de subida nula o casi nula.