Las declaraciones de concurso se triplicaron en 2008 pasando de 806 a 2.329, según los datos de la Estadística Concursal 2008 del Colegio de Registradores.

También se contabilizaron 369 autos de apertura de fases sucesivas, 72 sentencias de aprobación de convenio y 237 autos de conclusión de concurso, documentación a la que se unió la información mercantil disponible de cada empresa afectada y los datos contables de sus cuentas anuales. No obstante, la mayoría de empresas concursadas siguen siendo microempresas y pymes.

En comparación con el pasado año, se observa un crecimiento claro de las cifras patrimoniales medias, ya que los pasivos han pasado de una media de 5,3 millones a otra de 11,7 millones. En cuanto al empleo, más del 92% de las concursadas analizadas tiene menos de 50 trabajadores.

Según la estadística, el cambio más sustancial ha sido la distribución sectorial de las actividades ligadas a la construcción y sector inmobiliario, que han pasado de representar el 20% de los concursos en 2007 a casi el 50% en 2008 como consecuencia de la negativa evolución del sector.

Así pues, la entrada en concurso de grandes sociedades inmobiliarias en 2008 ha hecho que el sector represente el 80% del pasivo de todas las sociedades concursadas. Estas empresas tenían un escaso número de trabajadores y una escasa capacidad de generar recursos, lo que probablemente ha influido negativamente en el porcentaje de las que lograron alcanzar un convenio.

El 92% de los procedimientos que iniciaron fase sucesiva derivaron en liquidación, resultado lógico si se tiene en cuenta el mal estado en que las empresas iniciaron el procedimiento, sobre todo en lo relativo a su capacidad para generar recursos que atiendan a sus pasivos (el 70% no podría atender sus deudas en menos de 25 años).

La recuperación del crédito en los convenios se situó, en promedio, en el 55% del pasivo y dependió en gran medida de la iniciativa del deudor, cuya propuesta de convenio consiguió alcanzar el acuerdo con los acreedores en el 92% de los casos que finalizaron con el convenio.

DURACIÓN DE LOS PROCEDIMIENTOS

La duración de la fase común de los procedimientos fue de 8,2 meses en procedimientos abreviados y 10,5 meses en los ordinarios, mientras que el promedio empleado para alcanzar un convenio anticipado está entre los 10 y los 13 meses.

Si el Convenio se alcanzaba en junta de acreedores, el tiempo entre el inicio de la fase sucesiva y la sentencia de acuerdo fue de 4 meses, por lo que los convenios se aprobaban en unos 16 meses después del inicio del concurso.

Por último, las fases de liquidación consumieron un total de 16 y 22 meses respectivamente, para la tramitación abreviada y ordinaria, plazo muy dilatados que propician una pérdida de valor de la masa activa que sería deseable intentar evitar, según los registradores.