La venta de nuevas viviendas en Estados Unidos disminuyó en el mes de julio con respecto al mes anterior, alcanzando la cifra más alta en más de 3 años. Concretamente, se vendieron 394.000 nuevas viviendas en el mes de julio. La tasa anual fue un 13,4% inferior con respecto a la revisión en el mes de junio, de 455.000 nuevas casas vendidas, pero un 6,8% superior en tasa interanual.
Por otro lado, el dato revela el nivel más bajo desde el mes de octubre, después de una tasa de 455.000 en el período anterior, que fue menor que lo estimado previamente, según ha informado el Departamento de Comercio..

El resultado está además por debajo de lo que pronosticaban los analistas que predecían una cifra cercana a las 487.000 nuevas viviendas vendidas. Está caída es la más fuerte desde mayo de 2010.

El precio medio de la venta de nuevas viviendas en el pasado mes de julio fue de 257.200 dólares, mientras que el precio medio anual se sitúa por encima, concretamente en 322.700 dólares. La estimación ajustada sobre viviendas nuevas a la venta a finales de julio fue de 371.000 dólares.



Los constructores están retrasando su producción por las limitaciones de terreno y materiales disponibles, con la pretensión de aumentar los precios y los ingresos. Al mismo tiempo, también buscan generar más puestos de trabajo y que la demanda se incremente gradualmente. La intención del sector es que antes de que se retiren los estímulos a la economía gocen de una posición cómoda y sostenible.