Estamos todos muy preocupados con lad deuda soberana portuguesa y española después de haber estado muy pendientes de la griega y la irlandesa. Quizás ahora nos estamos preparando para la belga.
Por ser diferente, ninguna de estas deudas es mi preocupación princpal. Si realmente tenemos que preocuparnos hagámoslo sobre la deuda que realmente importa, la americana, que en este momento está en los 14 biliones (14 triliones americanos) de dólares. Un montante diícil de explicar e imposible de contabilizar. Si a esta cantidad se une la deuda de las familias, la de los Estados, la de los bancos (el total de la deuda de EEUU) entonces el valor superaría los 55.5 biliones (55.5 triliones en version americana) de dólares, cerca de 180.000 dólares por americano. La deuda equivalente de cada portugués es de 49.000 euros y de cada español 79.000, en comparación vemos que es menos preocupante.

De vuelta al asunto principal, el motivo de mi precoupación viene de la reciente decisión del Secretario del Tesoro Norteamericano Timothy Geithner, de escribir al congreso para pedir que se autorice al auemento en el límite de la deuda, la cual es actualmente en los 14.290 biliones de dólares. Una carta en la que Geithner alerta de las consecuencias catastróficas de no ser autorizado este incremento. No estoy de acuerdo con el dramatismo que desprende (el dá a) esta situación. Es más,(pero) tengo que reconocer que si es catastrófico para Estados Unidos no poder incrementar su deuda, entonces deber serlo también para Portugal y España, que además tienen que limitar sus gastos.

No sé si interesa verdamente a los medios recpetir la misma historia de la misma crisis con diferentes participantes, que es exactamente lo que hemos visto con la crisis soberana de Europa. El guión es el siguiente y siempre el mismo: las tasas suben, viene una agencia de rating y baja la nota de la deuda soberana del país. Como consecuencia los tipos suben más. Los gobiernos no hacen más que hacer declaraciones tratando de evitar el agravamiento de la crisis y juran que todo está bien o que irá a mejor, que no será necesario recurrir a ayudas externas ni tampoco al FMI. Los tipos suben unos días y otros caen para subir un poco más al final. En un fin de semana tenemos al primer ministro diciéndonos que no pedirá ayuda y al siguiente tenemos un rescate negociado.

Un guión que fue utilizado para Grecia y para Irlanda y que será eventualmente utilizado para Portugal, Bélgica, España...pero ¿en qué país parará? En realidad no existen razones parar pensar que acabará en Portugal o España y no en Francia porque todos – sin excepción- padecen la misma dolencia, el exceso de endeudamiento. La solución, por ahora, pasa por encontrar dinero que sea prestado a los países necesitados y en cuanto los países en cuestión reduzcan sus problemas, se podrá ir consiguiendo devolver ese dinero .Pero ¿cómo se hará para resolver el mismo problema en Reino Unido o en Estados Unidos? ¿Quién tiene el dinero necesario para resolver estos problemas?

Sería bueno discutir desde ya que la única deuda que interesa es la deuda americana porque cuanto más tiempo les lleve a los políticos europeos posponer este debate, más riesgo tendrá la Banca Europea, muy debilitada en este momento por el riesgo de los países en cuestión. El sistema financiero mundial utiliza las divisas soberanas como reservas bancarias y base monetaria. Todo funciona en base a la confianza y por eso las crisis tienen que ser de un tamaño suficientemente pequeño para no afectar a la confianza general. La razón porque se deve de discutir sobre la deuda que interesa es que la confianza ya se ha visto afectada.