La recuperación económica registrada por las principales economías durante el tramo final de 2009 parece haber perdido fuerza durante los primeros meses de 2010 y muestra acentuados contrastes en la expansión de las diferentes regiones, apareciendo más sólida en EEUU y Japón que en la zona euro, según un informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En este sentido, el conocido como 'Club de los países ricos' presentó hoy en París sus nuevas previsiones de crecimiento del PIB para las siete mayores economías mundiales (G-7) para las que augura un crecimiento agregado del 1,9% en el primer trimestre de 2010 y del 2,3% entre abril y junio, por debajo de la expansión del 3,7% observada en el último trimestre de 2009.

"Aunque apreciamos signos alentadores de una mayor actividad, la fragilidad de la recuperación, la precariedad del mercado laboral y las posibles dificultades procedentes de los mercados financieros subrayan la necesidad de ser prudentes a la hora de retirar las medidas de apoyo", señaló el economista jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan, quien advirtió de que a pesar de que las condiciones financieras hayan mejorado considerablemente, los bancos "siguen siendo vulnerables a las pérdidas de crédito".

En concreto, las nuevas proyecciones de la OCDE auguran un crecimiento anualizado del PIB de EEUU del 2,4% en el primer trimestre y del 2,3% en el segundo, frente al 5,6% resgistrado entre octubre y diciembre de 2009, mientras que en el caso de Japón, los pronósticos apuntan a una expansión del 1,1% y del 2,3% en los primeros trimestres de 2010, lejos del crecimiento del 3,8% de los tres últimos meses del año pasado.

En el caso de la zona euro, las nuevas previsiones de la OCDE contemplan un crecimiento agregado de las tres mayores economías del bloque (Alemania, Francia e Italia) del 0,9% en el primer trimestre y del 1,9% en el segundo, frente al 0,4% del último trimestre de 2009.

De hecho, la organización internacional espera que Alemania vuelva a registrar una contracción anualizada del PIB del 0,4% en los tres primeros meses del año, para crecer un 2,8% en el segundo, mientras que en el caso de Francia prevé una expansión del 2,3% en el primer trimestre y del 1,7% en el segundo.