La normativa comunitaria no ampara a los trabajadores que pierden su empleo como consecuencia de la muerte del empresario, según dictaminó hoy el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE). Estos empleados no pueden acogerse a la protección que contempla la directiva sobre despidos colectivos. La sentencia desestima así el recurso de siete trabajadores españoles que se quedaron en el paro en 2004 tras la muerte de su empresario, que explotaba la compañía en tanto que persona física, de modo que dicha empresa carecía de personalidad jurídica propia.