Ramón Bermejo, profesor de Fundamentos de Finanzas en Icade (Universidad Pontificia Comillas) y analista independiente visita el plató de la Bolsa de Madrid donde repasa el mercado de futuros del petróleo, el cruce euro-dólar y la reducción de la diferencia entre el Ibex 35 y el Dax 30 en diciembre desde el 10% que se dio en las fechas próximas al 1 de octubre al 7% actual. 

¿Sigue manteniendo el escenario alcista para los próximos meses en 86,83 dólares/barril en el mercado del petróleo?

Efectivamente desde el 3 de julio advertimos del potencial alcista del futuro sobre el crudo ligero dulce que cotiza en el NYMEX y desde esa sesión en la que estaba a 46,04 dólares barril ha subido un 21% desde entonces. Los fundamentos para esto es que los recortes de producción se iban a mantener todo el 2018, con una revaluación del plan en junio y eso unido a los informes de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ahondando en una mayor demanda por parte de Europa y EEUU han hecho que el precio continúe subiendo.

Desde el punto de vista técnico, vemos una gran figura de hombro cabeza hombro invertido, que a su vez presenta otras dos figuras de grado inferior en la zona de la cabeza, todo ello en un contexto en el que el patrón es lateralidad-tendencia-lateralidad, es un patrón que ha tardado dos años en formarse y que aumenta la verosimilitud de que el petróleo llegue a los 86,83 dólares con un movimiento tendencial similar al alcanzado entre 2007 y 2008. En el corto plazo vamos a estar atentos como referencia a la vulneración de los 58,56 dólares/barril, el escenario de corrección sería la pérdida de los 56 dólares. Otro de los indicios alcistas es la posición neta que están tomando aquellos participantes del mercado que toman riesgo discrecional, esta posición está en máximos de 2007.

¿Qué repercusión podría tener sobre el Quantitative Easing (QE) del Banco Central Europeo y el tipo de cambio eurodólar esta potencial subida del 56% del petróleo?

Sería una sorpresa para el mercado y probablemente generaría un incremento notable de la inflación y eso haría que el Quantitative Easing (QE) se redujese tanto en su cuantía como los plazos, y también haría que el euro se aprecie frente al dólar porque es como una especie de subida de tipos.

¿Qué perspectivas de corto y largo plazo maneja para el tipo de cambio eurodólar?

Desde el 8 de mayo de 2014 en el que Mario Draghi dijo que pondría en marcha políticas monetarias no convencionales, lo que ha sido el QE. Si el QE hizo posible una depreciación del euro frente al dólar del 25,26%, el euro frente al dólar ha estado moviéndose lateral durante dos años mientras que las subidas de este año han estado avaladas por los buenos datos de la Eurozona y las expectativas de una retirada del QE, de hecho el 26 de octubre se produjo la reducción la compra de activos de los 60.000 millones de euros a los 30.000 millones. Desde el punto de vista técnico el objetivo teórico mínimo es del 1,1980 dólares debido a la figura de doble mínimo con trampa bajista que hemos visto en esta serie diaria. En el corto plazo la referencia está en los 1,1863 dólares, en el largo plazo nos encontramos ciclos de 15 años con movimientos bruscos en 1985 y 2000-2001, por lo que cabe esperar si la historia se repite es una continuidad del movimiento.

¿Y para el índice Ibex 35? ¿Cree que se va a conseguir estrechar ese comportamiento diferencial negativo entre el Ibex 35 y el índice Euro Stoxx 50 y el índice Dax 30 que había provocado el conflicto catalán desde comienzos de septiembre?

Pues lo que cabe esperar es que si el bloque constitucionalista obtiene la mayoría absoluta puede despejar una incertidumbre muy importante. La diferencia entre el Ibex 35 y el Dax 30 se ha reducido en diciembre desde el 10% al 7%. Bajo el escenario alcista de fondo, con los datos macro evolucionando positivamente desde el 2013, la resistencia está en los 10.594,2 puntos. En relación al ‘spread’ entre el Ibex Top Dividendo y el Dax 30 vemos como han ido en paralelo hasta el comienzo de la tensión en Cataluña y algunos momentos ha llegado al 10% de diferencia y que podría ser 0% si finalmente de las elecciones sale un resultado favorable a la seguridad jurídica.