La crisis hipotecaria de Estados Unidos ha frenado en seco la evolución positiva de la rentabilidad del bono español, que duraba ya dos años, y se dirigía imparable al 5 por ciento acompañando a las subidas de los tipos de interés. Los analistas explican que desde el último cuatrimestre de 2005, momento en el que comenzó la escalada constante de los tipos de interés, y hasta que estalló la crisis de EEUU, la rentabilidad del bono había aumentado 1,522 puntos porcentuales y se situaba en el 4,528 por ciento. No obstante, la crisis ha incrementado la aversión al riesgo de los inversores, que han empezado a desconfiar de los bonos privados y a lanzarse a la compra de públicos, que les ofrecen mayor seguridad, lo que sube el precio del cupón de esta renta fija y baja su rentabilidad.
Según los expertos, durante estos años la gente ha visto que los bonos privados, que tenían más riesgo, les ofrecían mayor rentabilidad, pero ese riesgo ha sido mayor de lo que podían imaginar, así que ahora prefieren irse hacia opciones más fiables, como los bonos de los gobiernos. La deuda pública se ha visto así beneficiada por el movimiento de "flight to quality", es decir, por ese "vuelo hacia la calidad" de quienes prefieren ganar menos pero ir a lo seguro, que conseguir más pero afrontando fuertes riesgos. De esta forma, la demanda de bonos públicos ha aumentado, se ha encarecido su precio de forma exponencial durante estas últimas semanas, y en consecuencia la rentabilidad ha disminuido 1,28 décimas porcentuales desde el inicio de la crisis. Evolución histórica Si observamos la evolución histórica de los últimos dos años, vemos que el 25 de septiembre de 2005 la rentabilidad del bono español se situaba en el 3,006%, mientras que su precio, que evoluciona al contrario que el rendimiento, estaba en el 121,83%. Aproximadamente un año después, el 29 de diciembre de 2006, la rentabilidad del bono había aumentado ya un punto, hasta el 4,004% y su precio había descendido hasta el 112,749%. Siguiendo esta tendencia ascendente, hacia el inicio de la crisis, el pasado 8 de agosto, la rentabilidad se situaba en el 4,528% y su precio en el 107,675%, mientras que el viernes, esta rentabilidad descendía hasta el 4,360% y su precio subía hasta el 108,992%. Así, los analistas señalan que, mientras duren las tensiones y la volatilidad, la deuda pública seguirá siendo susceptible de actuar como refugio de inversores.