La confianza de los consumidores españoles volvió a bajar en septiembre, un mes en el que empeoró más la percepción de los ciudadanos sobre su situación económica personal que sobre la evolución del conjunto del país. El Índice de Confianza del Consumidor que elabora el ICO bajó en septiembre 1,9 puntos hasta los 49,5 puntos, empujado sobre todo por la caída del indicador de expectativas, que retrocedió 3,7 puntos hasta los 69,2, mientras que se mantuvo el que mide la situación actual, en 33,6 puntos. La percepción que los ciudadanos tienen sobre la situación de su hogar suele evolucionar mejor que la de la situación del país, aunque este mes ha ocurrido lo contrario, y ha empeorado en mayor medida.
Esto puede suponer que los consumidores están empezando a notar la crisis en sus economías domésticas, según reconoció el presidente del ICO, Aurelio Martínez, quien recordó en cualquier caso que pese a esta bajada la percepción que los consumidores tienen sobre sus hogares sigue siendo mayor que la que muestran por la economía del país. Martínez consideró que el agravamiento de la crisis financiera durante el mes pasado ha sido la causa de que la confianza empeorara en septiembre y en concreto recordó que entre los días 20 y 21 -cuando se empiezan a hacer las encuestas de este indicador- se produjo el anuncio del plan de rescate del sistema financiero estadounidense. También reconoció que la ligera mejoría que este indicador había registrado en agosto pudo tener un componente puramente estacional, porque la opinión del consumidor "no se conforma sólo con datos económicos", aunque también está directamente relacionada con la bajada del petróleo que se produjo ese mes. En septiembre el indicador de situación actual se mantuvo en 33,6 puntos, ya que mejoró ligeramente la percepción sobre la situación económica del país (0,6 puntos) aunque bajó en 1,4 puntos la del hogar. Empeora la setuación económica personal En su análisis de la situación actual de septiembre, los consumidores vieron mejorar ligeramente el empleo y la situación económica del país, mientras consideraron que empeoraba la suya propia. En cuanto al indicador de expectativas, mucho más alto que el de situación actual (65,5 puntos), bajó casi cuatro puntos debido a los peores augurios en todos los ámbitos: tanto para la situación económica del país, para la del hogar y para la evolución del empleo. Por otra parte, los consumidores se muestran más pesimistas sobre las expectativas de inflación y de evolución de los tipos de interés, tienen menos intención de comprar bienes de consumo duradero y mantienen sus expectativas de ahorro, según las respuestas que el ICO obtiene cada mes sobre estas cuatro cuestiones. Los jóvenes, los que más confían Como es habitual, la confianza de los consumidores es mayor entre los jóvenes, las ciudades de más de 500.000 habitantes y las poblaciones con mayor renta per cápita, mientras que es peor en los colectivos de mayor edad, las zonas rurales y las menores rentas. El ICO elabora el Indicador de Confianza del Consumidor a partir de una encuesta que elabora el Instituto Opina a 1.000 consumidores, a los que se les pide valorar como "mejor" o "peor" la situación de su economía familiar, la economía española y el empleo respecto a la que existía seis meses antes. También se les pide que den sus expectativas a seis meses sobre estas tres mismas cuestiones. El indicador se calcula como media aritmética de los balances de situación actual y expectativas. Ambos balances pueden tener valores que oscilan entre 0 y 200 puntos, lo que significa que por encima de 100 puntos hay una percepción favorable y optimista y por debajo de 100 -como ahora se encuentra- dicha percepción es negativa o pesimista.