Entre enero y septiembre, el resultado neto de la compañía fue de 1.558 millones de euros, frente a los 1.538 millones en el periodo equivalente del ejercicio anterior, aunque si se excluyen los elementos excepcionales la subida fue del 12%.

El resultado de explotación progresó un 14% en esos nueve meses a 2.789 millones de euros y la facturación un 8% hasta 14.386 millones.


La deuda neta a finales de septiembre era de 17.802 millones de euros, comparados con los 9.103 millones un año antes.

Prioridad de la compañía a corto plazo
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El presidente de Lafarge, Bruno Lafont, destacó que la prioridad "a corto plazo" es "la generación de flujo de caja libre, las reducciones de costes y el desendeudamiento", al tiempo que señaló que "teniendo en cuenta el grado excepcional de incertidumbre actual" no se pueden confirmar los objetivos que se habían marcado para 2010.

En todo caso, Lafont insistió en que "los principales indicadores demográficos y las necesidades en infraestructuras en los diez próximos años siguen siendo muy favorables para nuestra industria y Lafarge está bien colocado para aprovechar esas oportunidades y seguir en cabeza del sector".

También anunció que el año próximo reducirá sus costes en 120 millones de euros, en el marco de un programa de 400 millones para el periodo 2009-2011; limitará sus inversiones a unos 2.000 millones y ampliará sus desinversiones "más allá del objetivo de unos 1.000 millones fijado para 2008-2009 para conseguir una mayor flexibilidad financiera".