Algunos de los principales bancos europeos se tendrán que enfrentar a corto plazo a unas condiciones "particularmente difíciles", lo que implicará una presión a la baja sobre sus calificaciones crediticias, según la agencia Standard & Poor's (S&P). En un informe sobre la tendencia del sector en Europa, S&P asegura que la actual alteración de los mercados crediticios podría tener amplio impacto en algunos de los modelos de negocios de los bancos.
El analista de Standard & Poor´s(S&P), Michelle Brennan, aseguró que "a pesar de que los préstamos tradicionales se están comportando generalmente bien, algunos bancos europeos han tenido que realizar grandes provisiones". Asimismo, el analista señaló que se mantienen las presiones sobre la liquidez, por lo que varios bancos han tenido que acudir a ampliaciones de capital. En este sentido, el Royal Bank of Scotland (RBS) anunció esta semana su intención de realizar una ampliación de capital por valor de 12.000 millones de libras (14.970 millones de euros, al cambio actual) para incrementar sus reservas, debilitadas por la crisis crediticia y la compra el año pasado del holandés ABN Amro. El informe indica que los principales bancos europeos están expuestos a riesgos en cuatro áreas: los bancos de inversión y las actividades relacionadas con los mercados de capital, la banca comercial y minorista en países con un mercado "recalentado", las inversiones en créditos estructurados y las presiones procedentes de unas condiciones de financiación más exigentes. "La presión sobre las calificaciones crediticias serán mayores para los bancos afectados por los tres primeros factores", indicó Brennan. Según el analista, la actuación de estos bancos será menos predecible y estas entidades podrán experimentar mayor volatilidad. S&P afirma que la perspectiva de "estable" (implica que no se prevé que se modifique la calificación) de algunos bancos podría ser modificada por "negativa" (la calificación podría ser rebajada), en función de la duración de los actuales trastornos de los mercados crediticios y de cómo afecte a la economía real. Aunque la agencia no descarta elevar la perspectiva de algún banco a "positiva" (la calificación podría ser aumentada) y pone como ejemplo los casos del BBVA y del DnB NOR Bank, señala que esto será difícil debido a las "incertidumbres" del entorno macroeconómico. En la actualidad, S&P tiene asignada una perspectiva "negativa" a 14 de los 50 principales bancos europeos (ninguno la tenía hace un año), mientras que sólo concede la "positiva" a tres.