¿Quién dijo huelga? Desde luego, los inversores de IAG no. Mientras la cara española de la compañía se haya en un momento de desencuentros con su personal, el valor se dispara en la bolsa al calor de los buenos resultados del ejercicio 2011. Eso sí, los niveles técnicos de importancia aún no han sido superados

El holding Iberia-British Airways está hoy de celebración en la bolsa. Sus acciones despegan tras presentar sus cuentas de 2011, unos resultados que han quedado por encima de previsiones. IAG se dispara un 3,74% hasta los 1,99euros después de comunicar que en 2011 registró unos beneficios después de impuestos de 555 millones de euros en 2011, lo que supone más de cinco veces la cifra obtenida un año antes. La aerolínea logró superar la barrera del encarecimiento del combustible y las recurrentes huelgas de personal de Iberia por la creación de su low cost, Iberia Express.

Técnicamente, Luis Francisco Ruiz, analista de Estrategias de inversión, indica que “la acción recupera hoy posiciones a pasos agigantados, no obstante cedió con contundencia desde 2,30 euros, perdiendo la directriz alcista que la había acompañado al impulso que partía desde mínimos de 2011”. En este entorno, el experto considera que “el riesgo de cesiones es elevado mientras la acción no recupere algo de momento alcista con un cierre diario superior a la primera resistencia, 2,09, que cotiza ligeramente por encima de la media móvil de 200 sesiones”.

Por la parte inferior, “con la pérdida del siguiente soporte situado en 1,81 y que coincide con un 61,8% de Fibonacci del impulso alcista previo, saltarían todas las señales de alerta y el riesgo residiría en una vuelta a la zona comprendida entre 1,58 y 1,51 euros”.


GRÁFICO IAG:




Además, IAG es otra de las aerolíneas-rémora que se alimentará del espacio dejado por Spanair, aunque en menor medida. El tándem Iberia-British Airways no tiene tanto peso en el aeropuerto de El Prat, por lo que le tocará menor ‘cacho’ de la tarta en tierras catalanas que a Vueling, mientras que su hegemonía en Barajas le configura como la principal beneficiada para quedarse con gran parte de los 2,8 millones de pasajeros que movía Spanair en Madrid.