Actualmente hay una “guerra” cruenta con referencia en los cambios normativos que se avecinan para poder reformar tres cuestiones principales. Por una parte, el poder de las cajas en sus bancos y la duplicidad de cargos en ambas instituciones, que otorga y concentra excesivo poder en determinados puestos ejecutivos. Eliminar los políticos y sindicalistas de los órganos de gestión de las entidades financieras. Y también cómo controlar desde el gobierno aquellas fundaciones que posean menos del 25% del control de sus entidades financieras. Todo ello para dotarlas de un perfil profesional que hasta la fecha no tenían, eliminando de un plumazo las personas que ocupan sillones retribuidos sin conocer poco o nada del negocio que aparentemente gestionan y eliminar las influencias políticas de las comunidades autónomas en estas fundaciones.
En todo este entramado de modificaciones impuestas hay un objetivo claro se intenta, entre otras cuestiones, salvar a las cajas y sus gestores, que hicieron bien sus deberes y se gestionaron correctamente saliendo indemnes de la quema. CAIXABANK/UNICAJA-BANCO/KUTXABANK y las que, por la desastrosa gestión realizada, han tenido que ser intervenidas. Aparentemente no se puede meter en el mismo saco la gestión de La Caixa, por citar sólo un ejemplo, con la gestión de las cajas unidas en Bankia.

Por ello es de sutil cirujano cambiar la ley de órganos rectores de las cajas – LORCA- y poder diferenciar a los gestores que duplican sus cargos en las propias cajas y sus bancos en estas cajas que han sido perfectamente gestionadas, de este segundo grupo de entidades que no lo han hecho, dado que no parece que sea de recibo esta situación. Por ello encuentra fuerte oposición en los estamentos de estas primeras entidades porque supone un cambio total en sus cúpulas de gestión y dirección. Además imaginemos la oposición de las Comunidades Autónomas cuando ven perder su poder de intromisión en sus órganos gestores. Si las fundaciones que rigen las cajas de ahorros que tienen bancos y su participación no supera el 25%, estarían bajo control de gobierno y no de estas CCAA.

El problema se plantea de la siguiente manera: las cajas sobrevivientes tienen como ley que rige sus órganos gestores la Lorca pero recientes compromisos del gobierno, para recibir el dinero del rescate bancario y cuya base o compromisos se plasmó el MOU, impiden que estas fundaciones controlen sus bancos, con lo que hay que aplicarse y cambiar estas duplicidades. Entre medias hay compromisos contraídos del gobierno con estos que son de difícil resolución. Lo que está claro es que una misma persona no puede ser consejero de ambas entidades.

Son tiempos de cambio y de reformar algo que no ha funcionado bien. Hay que profesionalizar entidades financieras de gestión eliminando políticos sindicalistas y personas que profesionalmente no aporten nada, al igual que una misma persona no puede tener cargos en ambas entidades únicamente por el buen gobiernos de las mismas. Al final, si realizamos un cambio solo de escaparate, volveremos a caer en los mismos problemas, socializando unas pérdidas de juzgado de guardia derivadas de gestiones.

En estas tensiones entre bambalinas por parte del Gobierno de España y Bruselas, se juega el dinero del rescate bancario y compromisos contraídos que hay que cumplir. Lo que está claro es que no recibiremos el dinero si no cambiamos este estado de cosas que, hasta la fecha, venía funcionando de una manera completamente errónea y al albur de todo tipo de influencias y mangoneos entre políticos de las propias comunidades y a nivel nacional.
Ahora bien, tampoco hay que desdeñar que lo que se le pide a nuestro país no es lo que se aplica en el principal valedor de estas políticas restrictivas, Alemania. Hay dos varas de medir este estado de cosas. Se debe tener en cuenta que su oposición frontal a las quitas de la deuda pública griega se debe a que los bancos alemanes son los principales poseedores de esta deuda, Alemania también tiene Bankias como el Hypo Real Estate, rescatado con 100.000 millones y nacionalizado en un 95%, las cajas autonómicas recibieron 150.000 millones de euros en ayudas, el Dresdner suspendió pagos y fue absorbido por el Commerzbank y recibo 100.000 millones de ayudas y suma y sigue.

Estas prácticas poco éticas de estrujar la situación han hecho que los gobiernos se conviertan en banqueros que ayudan a los accionistas de estas entidades a salir de estas situaciones porque la política y el dinero parece que estén estrechamente relacionados en estas circunstancias, dejando de lado al empresario y sobre todo pequeño que es el que crea riqueza no de casino sino real.

En fin nada es lo que parece y cada uno trata de presionar para que no se cambie su situación ni el negocio que lleva la misma en el caso alemán.

Rafael Montava Molina
Consultor Financiero Empresarial
rafaelmontava@hotmail.com