El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan dijo hoy que ve señales de una posible "estanflación" en Estados Unidos, como se conoce al estancamiento económico acompañado de inflación. "Lo que comenzamos a tener no es estanflación, sino los síntomas tempranos de ella", dijo en una entrevista en el canal de televisión ABC. Greenspan destacó que los últimos 20 años han sido un período de caída en la inflación, pero que esa época "está terminando y las pruebas están claras en el aumento de los precios de las exportaciones que vienen de China".
Otra señal del cambio es la desaceleración de la productividad en Estados Unidos y otros países, a su juicio. La estanflación coloca al banco central en una posición muy difícil, pues no puede bajar los intereses para estimular la economía sin avivar aún más la inflación. Estados Unidos podría aproximarse peligrosamente a ese punto, según algunos analistas, a los que aparentemente se unió hoy Greenspan, quien dirigió la Reserva Federal durante más de 18 años. El Indice de Precios de Productor en el país registró en noviembre el mayor aumento mensual desde 1973, mientras que el alza de los precios de los productos de consumo fue la mayor en dos años, según datos divulgados en los últimos días. En ambos casos, el principal culpable fue el incremento del valor de la energía. Greenspan destacó que una baja inflación es el factor fundamental para la promoción del crecimiento económico y dijo que el alza de precios "debe ser suprimida". "Es de una importancia capital que se permita políticamente a la Reserva Federal hacer lo que tiene que hacer para suprimir las tasas de inflación que veo emergiendo, no inmediatamente, pero claramente a un medio y largo plazo", señaló el ex banquero. Greenspan reiteró su opinión de que existe un 50% de posibilidades de que la economía estadounidense caiga en recesión. "La tasa de crecimiento está llegando a niveles que, como al cuerpo humano, nos hacen vulnerables... En otras palabras, cuando nuestro sistema inmunológico se debilita, sufrimos todo tipo de enfermedades", explicó. La Reserva Federal prevé que Estados Unidos crezca entre un 1,8 y un 2,5% en 2008, unas tasas que están por debajo de sus cálculos iniciales en vista de que la crisis inmobiliaria es más aguda de lo previsto. Además de provocar que muchas familias pierdan su casa, los problemas con los bienes raíces han perjudicado a los bancos e inversores que habían prestado el dinero para las hipotecas. Greenspan estimó que las pérdidas en los mercados financieros rondarán entre 200.000 y 400.000 millones de dólares. A su juicio, los precios de las viviendas sólo pararán de caer con una bajada adicional de la actividad en la construcción, de forma que se reduzca el número de casas a la venta. Greenspan se manifestó contrario a una intervención pública para fijar el precio de las viviendas o bajar las tasas de interés. "Si se hace eso, el proceso (de ajuste) se alargará indefinidamente", alertó. En su lugar, dijo estar a favor de que el Gobierno dé dinero en efectivo a las personas que son incapaces de pagar su hipoteca, de forma que no haya ningún impacto en el funcionamiento del mercado.