El gobierno británico está redactando un código de buenas prácticas dirigido a los bancos que operan en el país con el que se prohibirá que utilicen los llamados "paraísos fiscales" a las entidades que suscriban este documento. De esta forma se ilegalizará el uso de jurisdicciones "offshore" -de nula o baja tributación- como por ejemplo las Islas Caimán, según publica hoy el "Financial Times". El borrador, cuya creación fue anunciada el pasado mes por el ministro de Economía, Alistair Darling, no sanciona sin embargo el uso de centros "onshore" como Luxemburgo, Holanda, Suiza o Delaware (EEUU). Asimismo, podría dejar la puerta abierta a seguir utilizando jurisdicciones como las de Jersey o la Isla de Man en el caso de "razones comerciales exentas de impuestos".