La firma Merrill Lynch ha advertido hoy de que la suspensión de pagos del gigante automovilístico General Motors "no es imposible" un día después de la publicación de las ventas del sector en Estados Unidos durante junio. Las ventas de General Motors se redujeron más del 18% en comparación con las del mes de junio del 2007. Aunque las cifras fueron mejores de lo esperado por los analistas, la caída refuerza la idea de que la salida de la crisis del sector del automóvil en Estados Unidos están todavía lejana.
Merrill Lynch ha justificado la rebaja de la calificación de GM de "compra" a "rendimiento menor" al señalar que "el principal cambio en nuestra perspectiva es una previsión mucho más baja de ventas de automóviles en Estados Unidos". La situación está provocando que las empresas del sector gasten mucho más dinero por lo que necesitan atraer mucho más capital "de lo que el mercado está anticipando actualmente". La firma ha cifrado en 15.000 millones de dólares la cantidad de dinero que GM necesita para poder capear el temporal, una cifra casi dos veces superior a la inicialmente esperada. El martes, General Motors dijo que estima que en el 2008 se vendan unos 15 millones de vehículos nuevos en EEUU, por debajo de la previsión anterior de 15,5 millones. Pero Merrill Lynch rebajó la cifra a 14,3 millones y unos 14 millones para el 2009. Ford, cuyas ventas cayeron un 28% en junio, ha añadido pesimismo el martes al reconocer que si el primer semestre del 2008 fue malo, "la economía entra en la segunda mitad con una notable falta de impulso y un alto grado de incertidumbre". General Motors es la segunda compañía automovilística estadounidense a la que se liga públicamente con la posibilidad de que se declare en suspensión de pagos. La semana pasada, Chrysler desmintió de forma contundente los comentarios de que se preparaba para declararse en suspensión de pagos.