Un complemento a la jubilación, alternativo a los planes de pensiones y depósitos, y que consiste en recibir mensualmente una renta periódica. Es el objetivo que se han planteado algunas gestoras ante la demanda de fondos que generen rentas, vía dividendos o cupones. La volatilidad que han tenido los mercados en los últimos años y un aumento en la esperanza de vida hace que, contar con un flujo de renta a largo plazo, sea una cuestión de vital importancia para los inversores.
Buscar rentabilidad es la máxima, sobre todo si hablamos de fondos de inversión. Pero ¿ y si además hay un “extra” que se reparte de forma periódica? En los últimos ejercicios las gestoras están comenzando a poner en marcha una alternativa a los planes de pensiones o depósitos, los fondos de generación de rentas periódicas. Y para muestra, un botón. En los tres últimos años, el número de fondos de renta variable de reparto han crecido cerca del 64%. Una alternativa “en un escenario de bajo crecimiento y con mucha volatilidad donde países que hasta hace poco eran considerados seguros, están sumergidos en una profunda crisis de deuda”, reconoce Antonio Salido, director de marketing y comunicación de Fidelity. Inversión que está dirigido “a aquellos clientes retail que suelen invertir en depósitos remunerados y que están acostumbrados a rentas periódicas, aunque fiscalmente no sea lo más eficiente”, reconoce Bruno Aguilar, director de Edmond de Rothschild AM en España. Unos “ingresos extra” que pueden venir tanto de renta variable – vía dividendos – como de renta fija, mediante los cupones que pagan las compañías cuando emiten deuda.

Y que además tiene demanda pues el inversor español “históricamente ha otorgado una especial relevancia al dividendo a la hora de seleccionar sus inversiones, si a esto sumamos la volatilidad en los mercados en los últimos años, es lógico entender por qué los inversores desean productos que les retribuyan de manera periódica”, explica Clara Bergareche, directora general de Schroders para España y Portugal. Los expertos tienen claro que ha sido una década perdida para las ganancias de capital, pero no así la alta rentabilidad por dividendo. De hecho, la historia demuestra “que la renta variable mundial con alta rentabilidad por dividendo ha superado a otras clases de activos en distintos períodos, entre 1997 y 2007. De media, la renta variable de alto rendimiento ofreció rentabilidades anualizadas del 12%, frente al 8% de otro tipo de renta variable o el 4% que ofrecieron los bonos corporativos”, reconoce Richard Turnill, co-gestor del BGF Global Equity Income.

Cuidado con los bancos y con sus dividendos

Pero ¿dónde se encuentran ahora mismo las mejores oportunidades vía dividendo? Los expertos de Fidelity admiten que en Europa “hay compañías que dan más del 3% de dividendo”. En España, sin ir más lejos a pesar de la mala situación del mercado “encontramos buenas compañías que son más bien multinacionales, que pagan dividendos estupendos y que lo seguirán haciendo en el futuro”, reconoce Víctor Alvargonzález, Consejero delegado de Profim EAFI. Eso sí, admite que tendría mucho cuidado con la banca “porque muchas entidades no podrán pagar dividendo y miraría, aparte de la solvencia financiera, tener la máxima garantía de que las compañías seguirán evolucionando en la parte de negocio y podrán mantener el dividendo”. En este sentido, miraría hacia “sectores que no sean demasiado cíclicos y que no dependan de construcción, bancos y, en definitiva, de la economía española”.

Sin embargo, en la diversificación está la clave. El fondo Schroders ISF Asian Equity Yield – que distribuye un porcentaje fijo del 4% anual sobre el NAV que se reparte de forma trimestral- está diseñado “para invertir en compañías que paguen altos dividendos. Compañías de alta calidad, con balances estables, sólidos flujos de caja y beneficios sostenibles”, explica Bergareche. El sector industrial, inmobiliario y el de servicios financieros son los que más presencia tienen en este fondo. Por su parte, el fondo BGF Global Equity Income cuenta con exposición “a bienes de consumo básico, telecomunicaciones, salud, energía y sector financiero con el objetivo de batir la rentabilidad de su índice de referencia en un 150%, distribuye dividendos antes de gatos y la exposición a divisas se gestiona de forma flexible”, asegura Turnill.

Por la parte de renta fija, con la rentabilidad de los bonos estadounidenses o alemanes en mínimos y las tensiones de deuda de los países desarrollados, los gestores optan por la renta fija de alta calificación crediticia, los bonos de alto rendimiento (high yield) y la deuda de países emergentes. De la primera parte, está el Legg Mason Brandywine Global Fixed Income. Un fondo “de renta fija global que invierte principalmente en deuda de los países de la OCDE, es muy activo en la gestión de las divisas y durante 2011 tuvo una rentabilidad anual del 7.8% con un cupón anual pagado mensualmente fue del 2.18%”, reconoce Bernardo Rivero de Aguilar, codirector de ventas para España de Legg Mason.

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