Fitch Ratings ha indicado que la debilidad de los mercados de hipoteca y vivienda de EEUU continuará en 2008, lo que podría agravar la ralentización de la economía y ejercer mayor presión bajista sobre los créditos de las finanzas públicas. La agencia de calificación cree que aumentará la presión fiscal ya que el parón en el crecimiento traerá presiones fiscales debido al menor crecimiento económico y a la posible reducción de los ingresos del Estado. Fitch también expresó su preocupación por las presiones en materia de gastos públicos, sobre todo en sanidad, energía y coste de capital.