En las últimas semanas las constructoras cotizadas en el Ibex 35 experimentan una recuperación considerable, a excepción de FCC, acción que no logra levantar cabeza este año.

En lo que va de año FCC se ha convertido en una de las acciones más penalizadas del Ibex 35. Se deja cerca de un 20% desde que comenzara el 2013 y, ni si quiera ha sido capaz de unirse al vagón de compras en el que se han montado otras constructoras cotizadas en las últimas semanas. ¿Podríamos pensar que ha caído ya suficiente? Lo cierto es que nuestro Indicadores Premium nos advierten de que es un valor tremendamente bajista y no deberíamos contemplar comprar en él. De hecho, la compañía de la familia Koplowitz, con 2,5 puntos, se queda atrás y saca la peor puntuación, no sólo de todo el sector constructor cotizado en el Ibex 35, sino también, de todos los valores que componen nuestro índice.

Si atendemos a nuestros indicadores, a corto plazo deberíamos evitar el valor. La alta volatilidad, junto con la caída del volumen y el momento, aconsejan permanecer al margen. No obstante, parece que hay luz al final del túnel y a medio plazo, tanto el volumen, como la volatilidad, dan señales positivas.
 




Por fundamentales, Pablo Ortiz, analista del sector de la construcción e infraestructuras de Interdin, destaca que “FCC ha sufrido una grave exposición a la economía doméstica, sobre todo por los servicios medioambientales. Ha sufrido cierta pasividad en la gestión durante una serie de años, en los que habría podido hacer más con respecto a operaciones corporativas, ha tardado en reestructurar el balance y también le ha penalizado su mayor exposición al cliente público en España. Hoy en día es de las constructoras más endeudadas. Esto le ha llevado a presentar un nuevo plan de negocio que, si consigue cumplir los objetivos, será todo un hito en la historia reciente de FCC”.

En las últimas horas, para reducir ese lastre de la alta exposición al mercado doméstico, FCC se ha adjudicado el contrato de construcción y posterior explotación durante 30 años del puente sobre el río Mersey, entre Liverpool y Manchester. Se trata de la mayor obra que la compañía controlada por el clan Koplowitz ha logrado en el mercado constructor de Reino Unido.