El Banco Central Europeo (BCE) se apresta a mantener los tipos de interés sin cambios en su reunión de política monetaria este jueves en Atenas, a pesar de los tiempos difíciles que se anuncian para la economía de la Eurozona. El consejo de gobernadores, que se reúne dos veces por año en la capital de un Estado miembro, celebrará su sesión esta vez en Grecia, unos días después del anuncio del gobernador del Banco Central griego, Nicholas Garganas, de que dejará el cargo cuando expire su mandato, a mediados de junio. Los 31 economistas consultados por Thomson Financial News y AFP coinciden: el tipo de interés de referencia, que determina el nivel de crédito, permanecerá en el 4%, su nivel desde junio de 2007.
El BCE 'mantendrá el statu quo monetario hasta la pausa del verano' boreal, estimó Alexander Krüger, del Bankhaus Lampe. La inflación de la Eurozona sigue siendo superior a 3%, un nivel que molesta al BCE ya que supera su objetivo de una tasa ligeramente inferior al 2%. El BCE teme sobre todo una escalada de los precios en caso de que se decreten aumentos salariales superiores a la productividad en varios de los 15 países de la Eurozona. Aunque la fase de fuerte inflación dura más de lo previsto, el BCE sigue considerándola provisional, a condición de que los convenios salariales continúen siendo 'razonables', como no se cansa de repetir. Si esto no es así, algunos pronostican una escalada incontrolable de los precios, perjudicial para el consumo y por ende para la economía, y el BCE no tendría otra opción que ajustar las condiciones del crédito y subir sus tipos. Pero frente al alza de los precios, que golpea sobre todo a los productos alimenticios básicos y los combustibles, los trabajadores consideran legítimo exigir un aumento consecuente de su ingreso para compensar las pérdidas en el poder adquisitivo. A raíz de las amenazas de alza de las tasas agitadas recientemente por varios bancos centrales, es delicado predecir qué dirección tomará el próximo gesto del BCE. La mayoría de los economistas sigue apostando no obstante por al menos un recorte de las tasas este año, probablemente en el último trimestre. En los meses venideros, la salud de la economía será observada con lupa, argumentan. Las recientes estadísticas, como el índice de los directores de compras (PMI) del sector de servicios, difundida el martes, confirmaron la tendencia a una desaceleración gradual. 'Mientras la caída en España se acentúa y Alemania y Francia pierden velocidad, prevemos una desaceleración importante del crecimiento (...) en los dos próximos trimestres', explicó Holger Schmieding, economista del Bank of America. Por ahora, el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, se muestra confiado. A fines de abril, consideraba que la economía debería seguir hasta junio resistiendo a la crisis financiera y la desaceleración de la coyuntura mundial a raíz de la tormenta 'subprime' en Estados Unidos. La principal tasa directriz estadounidense se halla en 2% tras varios recortes en los últimos meses, algunos de ellos espectaculares. El jueves, Trichet se mostraría igual de confiado, opinan los economistas, algunos de los cuales comienzan a criticar una visión demasiado rosa del futuro. Pero debido a la inflación, aún no ha llegado la hora de que los bancos centrales den públicamente la voz de alarma. 'Si el crecimiento se desacelera como prevemos, el BCE debería flexibilizar su posición después de la pausa estival', subrayó el economista de Bank of America.