España y Portugal registraron en el periodo 2000-2007 el cuarto mayor aumento de presión fiscal de todos los países que componen la UE-27, con un crecimiento del 2,9%, sólo por detrás de Chipre, Malta y Letonia, según un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE). Así, la presión fiscal española alcanzó en 2007 el 41% frente al 38,1% de 2000. Durante el pasado año, la presión fiscal media del conjunto de la Unión Europea de los Veintisiete se situó en el 44,9% sobre el Producto Interior Bruto (PIB).