España es el tercer país de la Unión Europea de los Quince con menos atractivo para los inversores de capital riesgo y de banca privada, sólo por delante de Italia y de Grecia, según un estudio difundido hoy por la escuela de negocios IESE. El informe destaca además que España es el sexto país peor situado en la Europa de los Veinticinco, incluso por detrás de la media de los países de Europa Central y del Este que, según el estudio, resultan por lo general "algo menos atractivos a los inversores institucionales".
A pesar de este menor atractivo de los países europeos de la zona centro y del este, Hungría y Eslovenia están por delante de países como Francia gracias a "sus beneficios fiscales, a su economía sólida y baja inflación, así como a su alto nivel educativo y al escaso índice de soborno y corrupción". Irlanda es el país preferido por los inversores, que se sienten atraídos por datos macroeconómicos favorables, una fiscalidad beneficiosa, buena protección para los inversores, adecuado medio humano y social y facilidad para iniciar actividades empresariales. Detrás de Irlanda, los países mejor situados son Luxemburgo, Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Noruega, Suiza, Finlandia, Holanda, Bélgica, Austria, Alemania, Portugal, Hungría, Eslovenia, Francia, Polonia y República Checa. En el lado de los peores se encuentra España, por delante sólo de Italia, Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia y Grecia, que ocupa el último lugar por sus "malos resultados en cuanto a gestión empresarial, una actividad pobre de los mercados de capitales y unas leyes impositivas poco favorables". Eslovaquia, por su parte, es la segunda peor clasificada por ser una nación "asfixiada" por la falta de transparencia en las prácticas de gestión empresarial y en las políticas de protección del inversor.