España es el país europeo donde más se tarda en cobrar las facturas -sólo por detrás de Grecia-, y donde las administraciones públicas tienen un plazo de pago más largo (el doble que la UE), de modo que, si el sector público pagara a tiempo, supondría una inyección económica de 9.300 millones de euros. Ésta es la principal conclusión del estudio "Índice de Riesgo 2009" elaborado por la multinacional sueca especializada en servicios de gestión de crédito Intrum Justitia, que se presentó hoy en Madrid y que recoge datos del comportamiento de pago de todos los países de la Unión Europea durante el primer trimestre de este año. De los 25 estados, España es el sexto país con mayor índice de riesgo de impago, y, según señala el estudio, el 90 por ciento de las empresas españolas cobra sus servicios o productos con retraso.