Los ajustes necesarios en el endeudamiento del sector privado, hogares y empresas, de España para alcanzar niveles sostenibles son todavía "bastante grandes", según Citigroup, que advierte de que estos desequilibrios afectarán negativamente a la economía en 2010, cuando se supone que se reducirá el respaldo público.
El análisis de la entidad destaca que los datos del segundo trimestre constatan una aceleración en el reequilibrio de la economía española mediante la "sustancial" reducción por parte de los hogares y de las empresas de sus gastos y de la financiación exterior, contrarrestada en parte por las mayores necesidades de financiación del sector público.

De este modo, Citi señala que España mantiene todavía una balanza financiera externa neta negativa (-7% del PIB) en los cuatro trimestres hasta junio de 2009, aunque estas cifras son muy inferiores al 10% del PIB registrado en el primer trimestre de 2008.

En concreto, el informe subraya que hasta la fecha el mayor ajuste corresponde a los hogares, que han pasado de un -2,5% del PIB en el tercer trimestre de 2007 a un 4,9% en el segundo trimestre de 2009, convirtiéndose en prestamistas netos del resto de la economía, tras haber requerido financiación entre 2004 y 2008.

Así, destaca el hecho de que el ahorro de los hogares españoles haya alcanzado el 17,5% en el segundo trimestre, "su nivel más alto desde los años 70", gracias a grandes recortes en el gasto, la "todavía animada" dinámica salarial y un sustancial descenso impositivo.

Desde el lado empresarial, Citi hace notar que, aunque continúa siendo un prestatario neto, se ha producido una acusada reducción que ha permitido devolver su balance financiero a niveles próximos a la situación anterior al 'boom' de 2004.

"Aunque estos pasos van en la dirección correcta, consideramos que los ajustes necesarios para situar el endeudamiento del sector privado en niveles más sostenibles son todavía bastante grandes", señala Citi.

Asimismo, el análisis apunta que los hogares españoles "sólo acaban de iniciar" la reducción de su apalancamiento, mientras que las empresas siguen incrementándolo, por lo que ambas lecturas se sitúan por encima del resto de la zona euro, lo que probablemente afectará negativamente a la economía, especialmente en 2010, cuando se prevé un menor respaldo gubernamental.