En renta fija hay que cambiar de mentalidad. El inversor tradicional debe empezar a ser más emprendedor o innovador. Hay que tener en cuenta que en los últimos 23 años en el sector financiero el perfil del inversor español ha cambiado muy poco: 80% invierte en renta fija, parte estructural de las carteras, aunque ahora haya algo más de apetito por el riesgo.



Además hay que dejar de pensar en tasas nominales de rentabilidad. Aunque la inflación no parece vaya a ser preocupante, 2% los próximos dos o tres años, la deuda soberana considerada “segura” tiene ya rentabilidad real negativa. Las rentabilidades del bono de EEUU y del Bund alemán están en 1,6 a 1,4%, lo que es totalmente artificial. De hecho los grandes fondos de pensiones discuten cuando van a subir sus rentabilidades y por tanto bajar sus precios. En general se considera que, para corresponderse con los niveles de crecimiento e inflación esperados, ha de situarse por encima de 3%. Así que se trata de una situación de pérdida en cualquier caso. Si vuelve el crecimiento y hay presiones inflacionistas perderá valor y mientras la rentabilidad real es negativa. Además hay más posibilidades de que la rentabilidad suba que baje. En diez años, con la inflación actual, 100.000 Euros actuales en esta deuda soberana “segura” pueden quedarse en 87.000 euros, con pérdida de capacidad de compra.
Por su parte la deuda soberana de peor calificación crediticia puede tener rentabilidad real positiva, pero en casos como España al 4%, calificada “BBB-“, a un escalón de ser deuda de alta rentabilidad. De manera que conviene mirar oportunidades con control del riesgo asumido.

Las oportunidades están fuera

Las oportunidades en renta fija están fuera de España, en países con deuda grado de inversión y perspectivas positivas a medio plazo. Es el caso de Chile, con deuda “AA-“ y cupones de 5,8% a diez años, cuya devolución puede ser sostenible. De hecho su ratio de la deuda de familias, empresas y Estado no supera 55% sobre PIB –la del Estado no llega a 20%-, frente a 350% en España, cuya deuda pública sobre PIB puede pasar de 86 a 100% en tres años-.

En conjunto la media de calificación entre países emergentes es “BBB+” y la media de deuda pública sobre PIB de solo 33%. A ello se añade que esta clase de activos puede mejorar su calificación hasta “A” los próximos tres años. De hecho su rentabilidad los últimos cinco ha sido 7 a 7,5% y actualmente 5,7% a cinco años. En los próximos tres puede situarse debajo de 5% e incluso llegar a 4,5%. En concreto la de deuda de Latino América tiene un cupón medio de 7%, con más volatilidad que Asia, donde está en 4%. Hay que tener en cuenta que hay una elevada demanda de inversores institucionales. Además 80% de los inversores en deuda emergente son fondos de pensiones locales, que mantienen la inversión a vencimiento, por requisito legal. Así, que el volumen en fondos de pensiones de Latam y Asia se ha multiplicado por tres en cinco años. En Méjico sumaban 25.000 millones de euros y ahora llegan a 160.000 millones, pudiendo alcanzar 300.000 millones en cinco años. Mientras en España sigue en torno a 85.000 millones desde hace cinco años.

Por otra parte la divisa es un componente volátil endeuda emergente. En 2012 hasta abril subió 2,5%, cayó 7% en Mayo, volvió a subir 0,5% en Junio y en Septiembre estaba a la par, si bien el cupón ya había proporcionado 4,5% Finalmente la divisa proporcionó en el año 2,5% y la rentabilidad total fue 16%. No es previsible se repita, pero los próximos años puede proporcionar 4,5-5,5% por cupón, 1 a 2% por revalorización del bono y 1ª 3% por revalorización de divisas. En total hasta 10%.

En cualquier caso las políticas monetarias de relajación van a seguir por lo menos dos años más, con inflación muy controlada y tipos de interés muy bajos. Mientras, pocas cosas pueden cambiar la tendencia en emergentes, cuyo crecimiento económico los próximos cinco años puede ser 4,5%, con poco nivel de deuda e inflación más o menos controlada. Los fundamentales a medio y largo plazo deben mantenerse en estos países. Lo que cuenta es la carrera de fondo.

Hay una ocasión única en renta fija europea corto plazo

Por otra parte, entre empresas con máxima calificación crediticia “AAA” la rentabilidad es 0,3-0,4% sobre Libor, dependiendo del sector. Con grado de inversión aunque peor calificación la rentabilidad está entre 0,3 y 0,85%. Para llegar al 2 o 3% por encima de Libor hay que entrar en deuda de alta rentabilidad o de empresas de países emergentes.

En este sentido en renta fija europea a corto plazo hay una oportunidad bastante única. El BCE ha inundado de liquidez el sistema, pero los bancos europeos han empleado los préstamos para capitalizarse e incluso los están devolviendo. Así que la mayoría de empresas europeas, excepto las más grandes, carecen de acceso a crédito, algo que puede durar tres años. Llevan desde 2007 reestructurándose y concentrándose en negocios estratégicos y están teniendo que emitir deuda con rentabilidades bastante interesantes. Muchas han perdido calificación crediticia debido al riesgo país -como en España-, a pesar de ser sólidas y contar gran parte de su negocio fuera, con exposición al crecimiento de mercados emergentes. Algunas están pagando 6-8%, a pesar de que hasta 80% de sus ventas son internacionales.

Además el mercado de deuda de alta rentabilidad europeo puede multiplicarse por dos o tres los próximos cinco años. Hay que tener en cuenta que 85% de la financiación empresarial en Europa, excepto para las más empresas compañías, es vía bancos, mientras que en EEUU sólo 10 o 15% de las empresas se financian por esa vía.
Por otra parte la normalización de tipos de interés en EEUU y Europa puede empezar en 2014 con la mejora del crecimiento. Ello puede provocar, como en España en 1994, que la renta fija pierda valor. La consecuencia es que puede haber movimiento hacia activos menos volátiles y de mejor perspectiva. En este sentido, a nivel global e institucional, el peso de la exposición a renta variable está en 22%, frente a 37% hace cinco años. De manera que puede converger hacia niveles más normales, lo que ya estamos notando en cierta medida. La diferencia puede ser de trillones de dólares.