Portugal debe afrontar en los próximos tres meses el pago de más de 9.000 millones de euros por vencimiento de obligaciones de deuda.

Estos problemas se suman a sus dificultades para acceder a financiación a un interés inferior al actual y han colocado al país al borde del rescate financiero.

Las dudas sobre la solvencia del país han elevado en los últimos meses los intereses que penalizan la deuda lusa a tasas difícilmente sostenibles, superiores ya al 8 % en el medio plazo.