Indra es una de las ocho compañías españolas cotizadas en las que el Estado tiene participaciones. En concreto, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) controla el 18,75% de las acciones de la compañía tecnológica y de servicios que dirige Fernando Abril-Martorell. Este martes los títulos de Indra cayeron un 5,8% y elevó el descenso anual de la compañía hasta el 6,5%.

El motivo principal de esta corrección fue una recomendación de venta del banco de inversión Goldman Sachs. Los analistas de la entidad estadounidense ven muy difícil que Indra cumpla sus objetivos hasta 2020, y recorta sus previsiones de ebit (resultado neto de explotación) hasta situarlas un 9% por debajo del consenso de los analistas y un 23% en el caso del flujo libre de caja.

 

Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra.

 

Indra debe acometer una reestructuración de su negocio de servicio de consultoría y servicios informáticos, una línea de negocio que representó el 60% de sus ingresos y el 30% del ebit en 2017. Los analistas de Goldman Sachs creen que esta reestructuración ejercerá presión sobre los márgenes de operación y los flujos de caja de la compañía. El banco basa su análisis en otras operaciones similares llevadas a cabo por proveedores de servicios de tecnología europeos como Capgemini y Atos, que se gastaron el 1% de sus ingresos para llevar a cabo este tipo de reestructuraciones.

880 millones en dividendos

Más allá de Indra, las minusvalías del Estado en sus participaciones se elevan hasta los 1.500 millones de euros en lo que va de año, según cálculos realizados por Estrategias de Inversión. El Estado, sin embargo, recaudará a lo largo del ejercicio 883 millones en concepto de dividendos, a falta de que Indra recupere la remuneración a sus accionistas este año, algo que figura en su plan estratégico hasta 2020 aunque todavía no ha precisado cuándo.

La gran ‘vaca lechera’ de las cuentas públicas es el gestor de los aeropuertos españoles, Aena. Enaire, la empresa dependiente del Ministerio de Fomento que controla el 51% del capital de Aena, recibirá este año 493 millones en dividendos. Aena tiene una rentabilidad por dividendo del 4% y ha elevado casi un 70% su retribución con cargo a los resultados de 2017. Bankia le reportará 208 millones al Estado, Red Eléctrica 100 millones -con un alza del 7% este año-, Airbus 52 millones, Enagás 10,45 millones, Ebro Foods nueve millones e IAG siete millones.

Bankia es la compañía en la ‘cartera’ pública que más sufre con un retroceso anual del 14,95%. El Estado controla a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) el 60,6% de las acciones de Bankia, que deberá ir colocando en el mercado antes de que termine 2019 por mandato de la Comisión Europea. Las minusvalías bursátiles de la entidad en lo que va de año para el Estado llegan a los 845 millones de euros.  

 

Indicadores técnicos de Bankia.

 

Aunque la gran responsable del ‘descalabro’ bursátil del Estado es, sin duda, Aena, ya que se deja un 4,45% en el parqué este año. A nivel de capitalización bursátil representa una caída de 1.045 millones de euros. Se da la circunstancia que las dos grandes participaciones estatales en bolsa caen, mientras que aquellas empresas donde la participación de la SEPI es reducida lo están haciendo mejor.

Es el caso de IAG que se revaloriza un 12,9% en el ejercicio, pero la participación de la SEPI es del 2,35%. En términos de aumentos de capitalización bursátil apenas representan 29 millones de euros para el Estado. Lo mismo ocurre en Airbus que ‘despega’ un 19,9% en 2018, pero la SEPI ‘sólo’ tiene un 4,2% en cartera.

La Administración controla el 20% de Red Eléctrica pero también cae un 3,15%, lo que suponen unos retrocesos en términos de capitalización de 119 millones de euros. En Enagás, que sube un 2,5% en el año, la SEPI tiene una posición del 5% del capital, en la compañía especializada en marcas de comida Ebro Foods del 10,36%.