¿Se unirá este jueves la Reserva Federal de EEUU a la actual moda de los bancos centrales de flexibilizar sus políticas monetarias? Lo cierto es que el presidente de este organismo, Ben Bernanke, no ha dejado de ‘prometer’ un nuevo impulso a la economía estadounidense desde hace meses. Con Wall Street atacando máximos y con el mercado laboral dando señales de debilidad, un Quantitative Easing III se antoja apropiado en este momento. ¿Qué repercusiones traería un nuevo programa cuantitativo o la ausencia de él?

Otro ‘súper jueves’ a merced de las decisiones de política monetaria de EEUU. Hoy todos los ojos estarán puestos en la reunión de la Reserva Federal (Fed), que celebra el que será su penúltimo comité (FOMC) antes de las elecciones generales del 6 de noviembre. ¿Llegará hoy el anuncio de una tercera ronda de Quantitative Easing? Según una encuesta de Reuters, el 60% de los expertos creen que sí. Las variables a favor de un programa de flexibilización monetaria:
- las variables macro principales flaquean: dos trimestres sin crecer por encima del 2% y la debilidad del mercado laboral corre el peligro de hacerse endémica.
- La publicación de las actas de la reunión de agosto han sido interpretadas como una antesala del QE3.
- elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina. Obama puede sumarse puntos si la Fed le echa una mano y empuja la economía con más papel o, por el contrario, si se abstiene, los republicanos lo celebrarán.

Sin embargo, ¿qué forma podría tomar el nuevo plan de estímulo?
Opción 1: Que la actual promesa de mantener las tasas de interés cero hasta 2014 se extienda más allá, descartando cualquier subida de los tipos de interés hasta 2015. “Esta opción conlleva el riesgo de ser considerada insuficiente y sabría a poco, especialmente después de los débiles datos de empleo publicados el viernes pasado”, dice Javier Flores, responsable del servicio de estudios y análisis de ASINVER.

Opción 2: nuevo programa de compra de activos respaldados por hipotecas o bonos del Tesoro, aunque se cuestione su efectividad y su encuadre dentro del mandato de la Fed (estabilidad de precios y pleno empleo).
De llevarse a cabo un plan de compra de activos en JP Morgan creen que “será bastante limitado, más dinámico que los anteriores quizá de unos 300 billones de dólares hasta enero, posiblemente incluyendo MBSs y sin interrumpir mientras el Operation Twist”. Sin embargo “la Fed no puede permitirse el lujo de dar la impresión de que no está haciendo todo lo posible para apoyar a la economía de EEUU”, afirma el experto de ASINVER.

Consecuencias de un QE3 en el mercado:
Los anteriores estímulos cuantitativos aportaron combustible para impulsar principalmente a los activos con riesgo, como la bolsa y las materias primas. “Durante el QE1 la bolsa americana y el oro se anotaron subidas superiores al 35%. Los avances volvieron a ser de dos dígitos durante el QE2”, recuerda Rafael Ojeda, responsable del departamento de inversiones de Miramar Capital EAFI.

Evolución de los mercados durante los programas QE:



Remitiéndonos a la historia, Wall Street podría recibir un empujón de gracia para romper importantes resistencias. Así lo corrobora Juan Enrique Cadiñanos, jefe de mesa de Hanseatic Brokerhouse, quien explica qu el "S&P 500, tras superar máximos anteriores, consolida dicha superación y se encamina a hacer movimientos de subida "libre".
Tras cumplir objetivos por movimientos de Fibonacci y superar los máximos anteriores considero que tiene gran proyección para el corto plazo". 

COTIZACIÓN S&P 500:



En el caso del Dow Jones, "hay cierta debilidad en los últimos movimientos, por lo que estaremos atentos a ver movimientos significativos con el objetivo de ver si supera, o no, los máximos anteriores de una manera definitiva".

COTIZACIÓN DOW JONES:


Por último, el Nasdaq "también refleja debilidad, veremos si la QE (si finalmente se aprueba) anima a los inversores a ser algo más arriesgados, si eso ocurre, el Nasdaq se verá fuertemente beneficiado".

COTIZACIÓN NASDAQ:



En el caso que la Fed ponga en marcha un QE3 se inundará el mercado de dólares, “lo que en el mercado de divisas implicaría un sesgo bajista para el dólar”, dice Manuel Domínguez-Blanco, especialista en divisas de Interdin.com. “El soporte del euro-dólar está en 1,20 dólares. Por encima de 1,30 dólares quedaría recorrido pero, cuidado si se va por debajo de 1,2650”.

¿Las alzas del oro también están descontando un nuevo QE3 por parte de la Fed? “la vela trimestral del oro es muy potente. Está mirando a máximos y, teniendo en cuenta que suele tener un movimiento contrario al dólar –que es bajista-, el oro tiene un claro potencial alcista”, dice Domínguez-Blanco. Técnicamente, “el oro mantiene un fuerte soporte en la zona de los 1500 y ha roto la directriz bajista principal de su formación triangular. El potencial alcista a medio plazo podría alcanzar los 2.100 dólares, por lo que el ratio rentabilidad/riesgo de este activo es más que interesante para posiciones alcistas. Incluso en un escenario de largo plazo y en caso de desarrollar un segundo impulso alcista los objetivos podrían rondar los 2.700 dólares”, apunta Alejandro Martín, subdirector de Hanseatic Brokerhouse en España.

Del mismo modo, en el mercado de materias primas, la correlación inversa entre el dólar y el precio del petróleo podría traducirse en ruptura de resistencias para el West Texas. “El crudo americano tiene tendencia alcista y va a seguir subiendo. Está retrocediendo el 38% del último rally alcista y, si el precio se para aquí, podrá subir hasta 105-110 dólares por barril a medio-largo plazo”, indica el experto de Interdin.com.

Y, si no hay QE3…
Los mercados están descontando que la Fed ‘meta la mano’ a la política económica nuevamente, sin embargo, tampoco debería extrañarnos que las cosas sigan como están. En este sentido, Álvaro Blasco, director de análisis de ATL Capital, cree que la Fed todavía esperará “porque es cierto que el dato de empleo no fue muy positivo pero, por otro lado, ha habido signos positivos en el mes de agosto de consumo y actividad por lo que es posible que todavía no veamos el anuncio de nuevos estímulos”.
Los últimos datos mensuales de empleo fueron nefastos: se crearon 96.000 empleos en agosto, cifra muy por debajo de lo esperado. El único matiz positivo a destacar es la tasa de desempleo que bajó del 8,3 % al 8,1 %, aunque sigue por encima de su media histórica de los últimos 50 años, situada en el 6,1%.

Los mercados, tanto de materias primas, como los índices de Wall Street han descontado una ronda de estímulo monetario, sin embargo, Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets, tiene dudas de que vaya a anunciarses hoy porque “hay que tener en cuenta que, pese a que Bernanke dijo que la dos rondas anteriores crearon puestos de trabajo, lo cierto es que no hay una correlación muy clara entre estas medidas y la mejora de la economía real”. Además si analizamos cómo están los mercados, en máximos de 2008, y el euro-dólar alcista a corto plazo, “estamos en una situación de relajación por la que podrían asumir de una manera razonable la decepción que supondría la no activación de un tercer paquete de estímulos cuantitativos. Si no se materializa, podríamos tener cierta bajada en los índices, pero Bernanke hará un discurso para que el mercado perciba que, si no a corto plazo, la entidad estará preparada para tomar estas medidas si el mercado lo necesita”.

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