El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, otorgó el martes más información sobre las herramientas que el banco central puede utilizar para eliminar las medidas adoptadas durante la crisis, pero dejó en claro a los legisladores que la economía del país permanece demasiado débil para comenzar a elevar las tasas de interés.
Bernanke reiteró que, a pesar de las mejoras recientes en la economía y en los mercados financieros, la tasa interbancaria federal probablemente permanecerá cerca de cero por un período prolongado de tiempo. Sin embargo, el funcionario también mencionó una serie de medidas adicionales que la Fed puede adoptar para restringir la política monetaria según sea necesario para evitar posibles presiones inflacionarias.

"A la luz de los sustanciales recursos económicos ociosos y las limitadas presiones inflacionarias, la política monetaria permanece concentrada en fomentar una recuperación económica", dijo Bernanke mediante comentarios preparados con anticipación para ser entregados ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara baja.

"Sin embargo, también creemos que es importante asegurar al público y a los mercados que las medidas extraordinarias de política (monetaria) que hemos tomado en respuesta a la crisis financiera y la recesión pueden ser retiradas, según sea necesario, de una forma tranquila y oportuna, para así evitar el riesgo de que la política de estímulo pueda conducir a un aumento futuro en la inflación", afirmó.

Algunas de las medidas de emergencia adoptadas durante la crisis ya han comenzado a ser retiradas paulatinamente y Bernanke dijo que ese proceso debería continuar hasta cierto punto debido a que las líneas de liquidez incluyen una prima sobre los diferenciales normales. El monto total de crédito que la Fed ha concedido a los bancos y a otras firmas ha caído por debajo de US$600 millones, frente a los cerca de US$1,5 billones a fines del 2008, sostuvo el funcionario.

"No obstante, si las condiciones económicas justifican un endurecimiento de la política monetaria antes de que este proceso de reducción sea completado, contamos con una serie de herramientas que nos permitirán elevar las tasas de interés del mercado según sea necesario", afirmó Bernanke en el primer día de su testimonio semestral ante el Congreso.

Bernanke mencionó una serie de medidas que podrían formar parte de la estrategia final de salida del banco central.

La principal herramienta es la capacidad de la Fed -otorgada el año pasado por el Congreso- de pagar tasas de interés sobre los balances que mantienen en el banco central las instituciones de depósitos. Un pago más alto por esas reservas probablemente generaría un aumento en las tasas en el mercado, explicó.

Además, la Fed podría retirar liquidez del sistema mediante acuerdos de recompra inversos, al vender valores de la cartera del banco central con el compromiso de volver a comprarlos en forma posterior, dijo Bernanke. De ser necesario, el banco central también podría vender directamente sus tenencias de valores a largo plazo.

"En suma, tenemos confianza en que tenemos las herramientas para elevar las tasas de interés cuando eso se vuelva necesario para lograr nuestros objetivos de un empleo máximo y una estabilidad en los precios", añadió.

La Fed ha estado comprando activamente valores como parte de su plan para impedir que aumenten las tasas de interés y respaldar al mercado hipotecario.

Si bien Bernanke otorgó una evaluación más optimista de la economía y los mercados, el funcionario destacó que el sistema financiero permanece bajo tensión y que el mercado laboral ha seguido debilitándose.

El ritmo de contracción económica "parece haberse desacelerado significativamente", indicó, al destacar las "mejoras notables" en las condiciones financieras.

El panorama económico fue incluido en un informe sobre la política monetaria que la Fed presentó al Congreso el martes junto con el testimonio de Bernanke. La revisión de las proyecciones, en la que se predice una contracción de entre el 1,0% y el 1,5% para este año, seguida por un repunte de entre el 2,1% a 3,3% en el 2010, fue divulgada por primera vez la semana pasada dentro de la actas de la reunión de junio del Comité de Mercados Abiertos de la Fed.

Sin embargo, Bernanke expresó preocupación sobre las posibilidades de un recuperación sin crecimiento del empleo. La tasa de desempleo ya se encuentra en un máximo de 26 años del 9,5%, y la Fed espera que concluya este año entre el 9,8% y el 10,1%.

"La inseguridad laboral, junto con los descensos en el valor de las viviendas y la escasez de crédito, probablemente limiten los gastos del consumidor", afirmó Bernanke, y advirtió que la reciente estabilización en los gastos del consumidor podría no mantenerse.

Asimismo, exhortó a los legisladores a que comiencen a trabajar en la cancelación de sus medidas para combatir la recesión mediante el estímulo fiscal, e indicó que la planificación debe tomar el cuenta la necesidad de regresar a un presupuesto equilibrado.

"A no ser que demostremos nuestro fuerte compromiso con una posición fiscal estable, corremos el riesgo de no tener ni estabilidad financiera ni un crecimiento económico duradero", dijo Bernanke. Al abordar un tema que probablemente será duramente debatido durante los dos días de testimonio -el papel futuro de la Fed- Bernanke afirmó que el banco central continuará fortaleciendo su supervisión para mejorar la flexibilidad del sistema financiero.

El Gobierno del presidente Barack Omaba ha propuesto asignar al banco central el papel de regulador de riesgo sistémico, mientras que colocaría sus funciones de regulación de los productos para el consumidor dentro de una nueva entidad de protección al consumidor.

Los funcionarios de la Fed se han opuesto a perder sus poderes de protección del consumidor, y Bernanke reiteró que el banco central quiere trabajar con los legisladores para tratar de "formalizar aún más" ese papel.

Además, advirtió que la legislación pendiente que busca hacer que la Fed esté sujeta a una mayor supervisión por parte de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno, podría poner el peligro la independencia del banco central si se extiende a a la política monetaria.

"Una pérdida percibida de independencia en la política monetaria podría sacar a relucir temores sobre la inflación futura, llevando a mayores tasas de interés de largo plazo y a una menor estabilidad económica y financiera", dijo.