General Motors, que el lunes de declaró en suspensión de pagos, recibió la autorización del juez para acceder a un préstamo del gobierno estadounidense y del canadiense por un total de 33.300 millones de dólares. El juez Robert Gerber, a cargo del caso, dio su permiso para un uso inmediato de la mitad de esta ayuda pública -es decir unos 15.000 millones de dólares- para cubrir las necesidades de capital, lo cual incluye pago de salarios y de sus proveedores. GM planea cerrar o reducir 14 fábricas y suprimir 21.000 puestos de trabajo hacia fines de 2009.