El jefe de General Motors (GM) en Europa, Carl-Peter Forster, ha anunciado que el plan de saneamiento de Opel contempla, además de la solicitud de ayudas estatales, la reducción de unos 3.500 puestos de trabajo y recortes salariales. "Deberemos soportar nuevos recortes de los ingresos. Además habrá que contar con la reducción de esperemos que no mas de 3.500 puestos de trabajo", señala Forster en declaraciones que publica hoy el rotativo "Bild". En la entrevista se muestra además favorable a que los cuatro estados federados alemanes donde existen plantas de Opel adquieran capital de la empresa para garantizar su supervivencia. Añade que "para el rescate de todas las factorías se necesitan préstamos o participaciones directas por valor de 3.300 millones de euros hasta 2014.