El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó hoy un aumento progresivo de las presiones inflacionarias en la zona euro y advirtió de que puede ser necesario que el Banco Central Europeo (BCE) ajuste aún más las tasas de interés. Eso significaría subidas adicionales en las tasas hipotecarias, cuando el Euríbor se acerca a su récord histórico.
En su revisión anual de la economía de la Eurozona, el Consejo Ejecutivo del FMI constató la acumulación "gradual" de la presión de precios, una tendencia que cree continuará en vista del elevado nivel de uso de la capacidad productiva de las fábricas e instalaciones de la región. Por ello, el directorio señaló que "podrían ser necesarios algunos ajustes adicionales de la política monetaria". La magnitud de ese giro de tuerca dependerá de cuánto suban los precios las empresas y se eleven los salarios, según el Consejo Ejecutivo, que representa a los 185 países miembros del organismo. El BCE también deberá tener en cuenta la evolución del entorno externo y el aumento de la base laboral y la productividad, de acuerdo con el directorio, que resumió hoy en un comunicado las conclusiones de la sesión sobre la Zona Euro que llevó a cabo el pasado miércoles. Por su parte, el consejo de gobierno del BCE mantendrá los tipos de interés en el 4% en su reunión del próximo jueves, pero su presidente, Jean-Claude Trinchet, ha sido ambiguo sobre cuándo se producirá un nuevo aumento. La restricción del dinero en circulación ha llevado al Euríbor, el indicador más usado para calcular las tasas hipotecarias, al 4,56%, lo que le acerca a su récord del 5,24% fijado en agosto de 2000. La subida ha sido un jarro de agua fría para el sector inmobiliario español, que se ralentiza. En su informe, el Fondo hace una evaluación positiva de la economía europea, que crecerá en torno del 2,5% en los próximos dos años, lo que se traducirá en más empleo, a su juicio. Pese a la apreciación reciente del euro respecto al dólar, el organismo cree que la tasa cambiaria está "equilibrada en líneas generales". No obstante, el Consejo alertó a los Gobiernos de que no repitan los "errores" del pasado y de que no usen los buenos tiempos económicos para gastar más. Dado el envejecimiento de la población, el FMI pidió más ahorro público, así como reformas laborales y la apertura a empresas extranjeras de los sectores nacionales de servicios y de ventas al por menor, como un mecanismo para aumentar la competitividad. Asimismo, el directorio destacó la importancia de fomentar la integración de los servicios financieros y de "resistir las presiones proteccionistas y de acceder a una liberalización comercial adicional, en particular en agricultura".