El fabricante chino de ordenadores personales Lenovo, que ascendió al cuarto puesto mundial del sector tras adquirir la división de PC de IBM, cerró su primer trimestre fiscal con pérdidas de 16 millones de dólares (11 millones de euros), frente al beneficio neto de 110 millones de dólares (76 millones de euros) del mismo periodo del ejercicio precedente.