La inversión nueva ascendió a 867.740 millones de euros, de los cuales un 56,6% fue concedido por los bancos, mientras que las cajas aportaron el 32,4% y las cooperativas y establecimientos financieros de crédito, el 11%.

Las causas de la caída de la inversión empresarial se deben a la recesión económica, la tendencia a reducir el riesgo y a endurecer las condiciones de financiación.

El estudio prevé que en todo 2010 la inversión nueva caiga un 16,4%, en comparación con un año antes, mientras que en 2011 retroceda un 3,4%.