Un petróleo disparado, un mercado inmobiliario en crisis, un dólar débil que alimenta un déficit comercial en aumento, tensiones en Oriente Próximo centradas en Irak e Irán, un presidente “novato” de la Reserva Federal y una bolsa fuerte podrían definir a la perfección la situación actual del mercado en este año 2007, pero también la que aconteció hace ahora 20 años: el 19 de octubre de 1987. Una fecha grabada a fuego en la memoria de quienes vivieron, sin duda, una de las peores crisis a la que han tenido que hacer frente los mercados bursátiles. Pero, ¿podría pasar ahora?. Los expertos aseguran que no, porque –dicen- “de los errores se aprende”.
Fue un lunes de hace 20 años. En concreto, el 19 de octubre de 1987. Ese día, el valor de la Bolsa de Nueva York cayó en 850.000 millones de dólares y su principal indicador, el Dow Jones de Industriales cerró la jornada con recortes del 22,61%. Su mayor caída desde el crash del 29. Pero ¿qué pasó?. Sobre las causas de la caída “se ha especulado mucho”, tal y como comenta Leigh Harrison, responsable de renta variable de Reino Unido de Threadneedle quien explica, “existieron diversos factores que contribuyeron al desplome. Entre ellos, la subida de tipos de interés decretada por la Fed en septiembre, por primera vez en tres años. Además, -asegura este gestor- una “gran tormenta” ocurrida en Londres el viernes anterior hizo que muchos agentes de bolsa fueran incapaces de entrar en la ciudad y cerrar sus posiciones, lo que sin duda, causó nerviosismo durante el fin de semana”. En sólo unas horas, los inversores americanos perdieron millones de dólares en bolsa y fue tal la magnitud de la caída que ésta no discriminó entre particulares e inversores profesionales. Fuera de Estados Unidos, el impacto aunque menor, también fue de magnitud. El Nikkei nipón bajó casi un 15% mientras que el footsie londinense cerró la jornada con una caída del 12,2%. Aquí en España, el índice General de la Bolsa de Madrid –aún no existía el Ibex 35- cerró al día siguiente, el 20 de octubre -porque Madrid ya había cerrado cuando Wall Street se desplomó- con un recorte del 5,73%, y no cayó más porque la mayoría de valores contaban con un tope de caída y éste era del 5%. Pero España fue la Bolsa que peor se comportó durante el crash y la que más tiempo necesitó para levantar cabeza. Casi nueve años tardó el mercado español en salir del túnel al que se vio abocado aquel fatídico mes de octubre de 1987. Un mes de octubre de 1987 que supuso la primera “piedra en el camino” que tuvo que sortear en aquel entonces el recién estrenado presidente de la Fed, Alan Greenspan, que había accedido al cargo sólo unos meses antes, el 11 de agosto y su reacción sin tiempo que perder, fue lo que “salvó” al mercado de vivir una hecatombe mayor. La entidad que él presidía se comprometió a “servir de fuente de liquidez con el fin de apoyar al sistema económico y financiero”. Un mensaje lacónico que, sin embargo, sirvió para enfriar los ánimos y para olvidar la pesadilla del crash. Tras esto y según relata el propio Alan Greenspan en su libro La era de las turbulencias, “contrariamente a los miedos iniciales, la economía se mantuvo firme. A comienzos de 1988 el Dow se estabilizó y las acciones reemprendieron un modesto, pero sostenido paso alcista”. Fuera lo que fuera, lo cierto es que aquel 19 de octubre de hace 20 años los inversores asistieron atónitos al mayor descalabro bursátil desde el célebre crash del 29. Las órdenes de venta se sucedieron en unos parqués que meses antes vivían de las ganancias acumuladas. El Dow Jones había llegado a revalorizarse más de un 30% en los nueve primeros meses de aquel 1987 mientras que en 1986 se revalorizó un 22,5% y un año antes, en 1985 un 27,6%. Lo mismo ocurrió con el S&P 500 que recortó aquel fatídico mes de octubre un 20% con compañías dentro del indicador, como Tiffany que llegaron a ceder un 50%. España también partía de máximos.. El índice general de la Bolsa de Madrid había alcanzado a principios de octubre la cifra histórica de los 328,36 puntos y sus títulos se habían revalorizado de media un 50% desde principios de año. Díez días después del crash americano, el parqué español sufrió la mayor caída de la historia al recortar algo más de un 9%, lo que, sin duda, puso de manifiesto la precariedad del mercado de valores español. ¿Podría volver a pasar? Para el ex presidente de la Fed, Alan Greenspan, las turbulencias que viven en la actualidad los mercados financieros “son idénticas” en muchos aspectos a las vividas en el desplome bursátil del 87. Sin embargo, aunque las similitudes son más que las diferencias, los expertos lo tienen claro: sería muy complicado que en la actualidad se produjese un crash como el del 87, porque existen, aunque pocas, algunas diferencias importantes: los tipos de interés están en mínimos de varios años y la inflación también se encuentra muy baja. “Ahora existen mecanismos para que esto no se produzca”, explica Sara Pérez Frutos, directora general de Eaton Vance quien comenta “en la actualidad, los mercados están sólidos, no hay burbujas, las valoraciones son buenas e incluso algunas empresas cotizan con descuento”, señala esta experta que añade, “en agosto vivimos una crisis de volatilidad y el saldo de las bolsas a finales de ese mes fue positivo. En octubre de hace 20 años las bolsas cayeron un 26% en un solo día, lo que supuso un auténtico desplome y una ruptura de mercado”, concluye la directora general de Eaton Vance. Una opinión que comparte David Ardura, analista de Gesconsult quien comenta, “los mercados nunca están exentos de sufrir crisis y siempre te pueden sorprender. Ahora, que se de una situación igual a la de hace 20 años es complicado”, asegura este experto que añade, “en 1987 la valoración de las empresas era superior y en la actualidad se dan consideraciones distintas. En el caso español, en el 87 el sistema financiero era muy diferente al que tenemos ahora. Sin embargo creo que no será la última gran crisis que vivan los mercados, pero no contemplamos, en estos momentos, paralelismo con lo ocurrido hace 20 años”, sentencia Ardura. Para José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citigroup, “las circunstancias son muy diferentes. Realmente no nos encontramos ante escenarios similares y además, los bancos centrales lo están haciendo muy bien”, señala el experto que alerta, no obstante “una subida de las bolsas como la ocurrida en las últimas semanas no es coherente con el escenario en el que estamos. Puede haber, por tanto, una caída intensa y hay que ser prudentes”. Octubre ¿mes maldito? Dos de las grandes crisis a las que han tenido que enfrentarse los mercados sucedieron en octubre: la del 29 y la del 87, de ahí que el décimo mes del año no goce de la simpatía de los inversores. Sin embargo, con un calendario en la mano y tirando de la estadística, octubre no es ni de lejos un mal mes para estar en el mercado. Y es que, en octubre es cuando paradójicamente se producen las mejores oportunidades de inversión. Si se echa la vista atrás, desde el 2000, el Ibex ha saldado en positivo este mes en cinco ocasiones, con revalorizaciones en algunos casos superiores al 13% -como en el año 2002- o al 6,48% como la acaecida el año pasado. En 2007, y en lo que va de mes, el Ibex acumula una subida superior al 5%. Y es que, ya lo dice la frase “vende en mayo y márchate”. Una frase que debería completarse sin embargo con, “pero acuérdate de volver en septiembre”. Desde finales de septiembre hasta mediados de octubre se suelen producir muchos suelos de mercado, previos a las escaladas en vertical propias de los dos últimos meses del año. Con un calendario como única herramienta se sabe que los mejores meses para invertir en bolsa son los primeros y los últimos del año y en especial los meses de noviembre y diciembre, así como el primer día de cada mes. Por el contrario, los meses más bajistas del Ibex 35 son históricamente dos, marzo –que ha cerrado 10 veces en negativo en toda su historia- y septiembre que lo ha hecho en nueve ocasiones. Con estos datos sobre la mesa, lo cierto es que octubre está perdiendo ya el tradicional pesimismo que le acompaña y muchos expertos se atreven a hablar de periodo alcista. Entre ellos Jacobsen y Bouman que en la revista American Economics Review bautizaron a la última semana de octubre con el nombre de efecto Halloween. Los autores muestran que la revalorización obtenida por distintos índices desde finales de octubre a finales de mayo desde 1926 a 1999 cuadruplica la obtenida desde junio a finales de octubre.