El Banco de Inglaterra ha recuperado la unanimidad, al menos en sus votaciones. El pasado 8 de diciembre, todos sus consejeros votaron por dejar los tipos de interés sin cambios, en el 0,5%, y por mantener congelado, en 275.000 millones de libras, su programa de deuda.
Pero este importe podría aumentar en los próximos meses. Esta al menos es la propuesta planteada por varios consejeros del Banco de Inglaterra en su última reunión. Según recogen las actas, "algunos miembros continuaron apreciando que el balance de riesgos inflacionistas en las proyecciones del informe de inflación de noviembre apuntan a que una mayor expansión del programa de compra de activos podría ser bienvenida". Los consejeros incidían en el deterioro de las expectativas económicas en el último mes, con la sombra de la recesión de fondo.

El incremento en las compras de deuda podría tener lugar el próximo mes de febrero, según los analistas consultados por Reuters. En esta línea apuntan también el vicegobernador y el economista jefe del Banco de Inglaterra, Charles Bean y Spencer Dale, respectivamente. Ambos proponen esperar al menos hasta el fin del plazo del actual programa de compra de deuda, que tiene lugar a finales de febrero, y hasta la publicación en febrero de las nuevas estimaciones de inflación.