El 75% de la banca se comprometió hoy con el plan de reestructuración, a través de la formalización de un 'Lock-Up Agreement', de la empresa La Seda en Barcelona con el fin de asegurar la continuidad y viabilidad de la química. Según informó en un comunicado, es acuerdo supone un "paso definitivo" para culminar la reestructuración financiera del grupo, al mismo tiempo que supone el apoyo de la banca acreedora al proyecto de la compañía.
Con el 'Lock-Up Agreement' se iniciarán los trámites para hacer extensivo en 'Term Sheet' presentado por la empresa y aprobado el pasado enero --con el 84,7% de la entidades acreditantes.

Las nuevas condiciones de refinanciación del crédito sindicado, el 'Term Sheet' planteadas por la compañía incluyen la conversión de 150 millones de euros de deuda en capital; un préstamo de 250 millones a ocho años --con dos de carencia en la amortización principal--, y un préstamo de 200 millones a cinco años con la devolución condicionada a la rentabilidad de la compañía.

El 'Lock-Up Agreement' incluye el compromiso de las entidades bancarias de no enajenar su participación en la sindicación hasta que culmine el plan de reestructuración. Además, este acuerdo es indispensable para que la compañía pueda acogerse al 'Scheme of Arrangement' --una fórmula británica para renegociar una deuda con el apoyo del 75% del pasivo--.

De hecho, la Seda ya cuenta con la aprobación de tres cuartas partes del capital de la deuda y la mitad más uno de los 'lenders' de la banca necesarios para que su voto se extienda al conjunto del crédito. Así, en breve se espera la ratificación de la Corte Británica del acuerdo de reestructuración financiera alcanzado a través del 'Lock-Up Agreement'.

Por otra parte, este acuerdo desbloquea el proyecto de financiación, lo que garantizará las inversiones realizadas hasta el momento y la consecución de los compromisos respecto al proyecto luso --con la puesta en marcha de la planta prevista para el segundo semestre de 2011--.

La compañía se encuentra en proceso de redefinición de condiciones y plazos de los créditos bilaterales aprobados por la Junta General Extraordinaria de Accionistas, y con el compromiso de la banca y el respaldo de prácticamente la totalidad de sus proveedores y clientes, La Seda aseguró que sigue intensificando sus esfuerzos para reequilibrar la estabilidad financiera del grupo.

La compañía, que preside José Luis Morlanes, puso en marcha el pasado verano un proceso de reestructuración que contempla desinversiones, como el cierre de la planta de Wilton en el Reino Unido, o la venta de activos no estratégicos (una planta de PTA, tres de PET, tres de reciclado y un centro de desarrollo de productos).

La Seda acabó 2009 con un pasivo financiero de 940 millones, frente a un patrimonio neto de 39 millones, y un fondo negativo de 968 millones de euros. La empresa atribuye las cifras al empeoramiento de los volúmenes de venta y a una "inesperada" caída de la demanda derivada de la crisis global y de un aumento de las exportaciones de PET a Europa, especialmente las de origen asiático.