El presidente de EEUU, Barack Obama, propondrá a los legisladores la imposición de un gravamen especial durante al menos los diez próximos años a las mayores y más apalancadas entidades financieras que operan en el país con el objetivo de recuperar "cada centavo" gastado por los contribuyentes en el rescate del sector, que, según los últimos cálculos del Gobierno asciende a 117.000 millones de dólares (80.840 millones de euros).