Los patrones gráficos y las medias móviles, como la mayoría de las herramientas del análisis técnico, son meras formaciones de los movimientos pasados del mercado. Al invertir, los movimientos del mercado y rendimientos pasados no predicen el futuro.

En las últimas semanas, la cobertura mediática que hemos observado sugiere que muchos traders técnicos están advirtiendo sobre una tendencia emergente en los mercados bursátiles europeos, que se catalogaría como bajista. Las medias móviles de 50 días del DAX de Alemania, el FTSE 100 de Gran Bretaña, el OMX 30 de Suecia, el Euro Stoxx 50 y el Stoxx Europe 600 cayeron todas por debajo de las medias móviles de 200 días de los índices1. Mientras que en el AEX holandés y el MSCI World global esto todavía no ha sucedido, no están lejos2. Este patrón tiene un nombre más llamativo en el análisis técnico: el «Cruce Mortal» (Death Cross), y por si el nombre no lo dejara claro, los analistas técnicos del mercado lo consideran bajista. Desde nuestro punto de vista, esto es un error. Los patrones gráficos y las medias móviles, como la mayoría de las herramientas del análisis técnico, son meras formaciones de los movimientos pasados del mercado. Al invertir, los movimientos del mercado y rendimientos pasados no predicen el futuro.

El Cruce Mortal se basa en la idea de que una tendencia bajista a corto plazo (la media móvil de 50 días) que va en contra de la tendencia a largo plazo (media móvil de 200 días) muestra que el impulso o momentum de las acciones está disminuyendo. Según esta teoría, se supone que esto indica un cambio de tendencia. Su hermano alcista, el Cruce Dorado (Golden Cross), afirma que, si la media móvil de 50 días pasa por encima de la de 200 días, esto indica que se avecina una subida.

A veces, estas señales parece que funcionan. Parece lógico que si las acciones entran en un mercado bajista (un cambio cíclico real hacia una tendencia bajista prolongada y motivada por el deterioro de los fundamentales), es muy probable que la media móvil de 50 días caiga por debajo de la de 200 días después de que empiece. Y, cuando nace un nuevo mercado alcista, muchas veces no lleva mucho tiempo que la fuerte subida inicial típica provoque un Cruce Dorado. Pero tanto los Cruces Mortales como los Cruces Dorados presentan muchas veces lecturas erróneas.

Observando datos del índice MSCI World Index en euros, se han producido nueve Cruces Mortales desde que los datos del índice en la moneda común empezaron el 31/12/19983. Los Cruces Mortales de 2004, 2006, 2011, 2015, 2016 y 2017 no señalaron un cambio cíclico. El del mes de mayo de 2002 precedió a una caída prolongada, pero como esto sucedió casi dos años después de que comenzara un mercado bajista, creemos que es difícil considerar esto como un indicador útil de un cambio cíclico. Solo los Cruces Mortales de diciembre de 2000 y septiembre de 2007 se produjeron cerca de techos de mercado.

En este mismo periodo de tiempo, se han producido 10 Cruces Dorados. Su historial de precisión es igual de limitado. El primero, el 11 de enero de 1999, se produjo en medio de un fuerte mercado alcista, sin cambio cíclico. El segundo llegó el 18 de abril de 2002 y precedió a un brusco desplome bursátil, dentro de un mercado bajista más amplio. Eso lo convierte en una lectura errónea que no indicó un cambio cíclico, desde nuestro punto de vista. Los Cruces Dorados4 de 2005, 2006, 2012 (y los dos de 2016) se dieron durante mercados alcistas más amplios. Solo en los casos de julio de 2003 y junio de 2009 se acercaron a los nuevos inicios de los mercados alcistas y señalaron con éxito cambios cíclicos. Incluso llegaron cuatro y tres meses después de la llegada del nuevo mercado alcista (basado en las rentabilidades del índice MSCI World denominado en EUR), respectivamente. En términos de rentabilidades, eso significa que el Cruce Dorado no marcó un cambio de tendencia hasta que el MSCI World subió un 22,5% y un 24,4% respecto a los mínimos del mercado bajista5.

Los lectores más detallistas se habrán dado cuenta de que algunos de estos cruces tienen lugar durante el mismo año natural. En realidad, el Cruce Dorado de abril de 2002 llegó solo unas semanas antes del Cruce Mortal de mayo de 2002. El 21 de junio de 2016, ¡un Cruce Dorado6 precedió a un Cruce Mortal en solo tres días naturales! Y el 15 de julio volvió a producirse un Cruce Dorado. ¿Qué señal se supone que hay que tener en cuenta? ¿Cómo puede saberse?

Todas estas señales contradictorias y las lecturas erróneas ponen de manifiesto un punto clave: en realidad son giros o cambios en la forma de apreciar las rentabilidades pasadas. En nuestra opinión, no son válidas para entender a dónde se dirigen los mercados desde aquí, porque las tendencias del pasado no sirven para predecir. Creemos que la idea de que los mercados tengan «impulso» (momentum) está mal enfocada de esta manera: las acciones son activos financieros que no están sujetas a las leyes de la física, como la primera ley de Newton7. Creemos que las acciones no están correlacionadas en serie, es decir, las oscilaciones de ayer no influyen en los movimientos de hoy o los de mañana.

Según nuestra experiencia, este es un punto difícil de entender para muchos inversores. Uno de los rasgos principales del cerebro humano es identificar patrones. Por eso se pueden definir palabras usando el contexto que las rodea. ¡Así es como funcionan los códigos secretos! Y, desde nuestro punto de vista, esta es la razón por la que el análisis técnico y las teorías de los Cruces Mortales y los Cruces Dorados siguen en vigor, pese a la evidencia de que no funcionan según lo que se esperaba. En los mercados, buscar patrones suele ser una locura. No se pueden extrapolar los movimientos pasados de los mercados hacia el futuro.

Esto no quiere decir que los gráficos no sean útiles. ¡Pueden ser de gran ayuda! A menudo, un gráfico es una forma maravillosa de mostrar una tendencia complicada, describir condiciones económicas o de mercado recientes o añadir otra perspectiva. Pero creemos que basar la perspectiva del mercado en representaciones de rentabilidades pasadas es una práctica peligrosa.