El explosivo arranque de 2018 ha puesto punto final a un periodo de calma sin precedentes en los mercados. En 2017 se dio una coyuntura particularmente complicada para los especialistas en selección de valores a contracorriente, ya que los índices de volatilidad marcaron mínimos históricos. Aunque este mercado impulsado por el momentum permitió obtener ganancias, hubo poco espacio para las ideas generadoras de alfa. Ahora, la orientación del mercado está comenzando a cambiar.

Los mercados que sufren oscilaciones bruscas permiten a los expertos en selección de valores descubrir oportunidades cuando la marea de sentimiento se asienta. Las turbulencias a comienzos de 2018 podrían ser un primer presagio de un año de inestabilidad y una señal de que el mercado podría ser propicio para descubrir precios atractivos. Para los verdaderos inversores contrarian, los mercados volátiles deberían ser bienvenidos, ya que crean las condiciones para extraer alfa y conseguir rentabilidades superiores a largo plazo.

No es necesario remontarse hasta la crisis crediticia para buscar condiciones favorables a la inversión contrarian. El año 2016 dejó infinidad de sobresaltos a los inversores: la esfera política sufrió un verdadero terremoto con el resultado del referéndum del Brexit, el precio del petróleo se hundió hasta mínimos históricos debido a las fuertes presiones sobre los precios y el mercado sufrió acusadas rotaciones sectoriales. Aunque una golondrina no hace verano, parece cada vez más probable un retorno sostenido de la volatilidad en 2018. La pregunta es: ¿cómo pueden beneficiarse los inversores de la tormenta que se avecina?

Dentro del sector financiero, hemos reducido la exposición a los valores sensibles al nivel de los mercados, como las gestoras de activos, por ejemplo Schroders, Ashmore y Aberdeen. Estos valores acumulan una excelente racha, pero básicamente están vinculados al nivel general de los mercados y al aumento de la deuda. Creemos que el atractivo de estos valores como inversión disminuye a medida que aumentan las valoraciones y los niveles de deuda.

Por consiguiente, durante los últimos 6-9 meses hemos orientado nuestra exposición hacia las empresas que proporcionan las infraestructuras financieras. A este respecto, podemos citar las bolsas de valores y otros actores del mercado que podrían beneficiarse de un repunte de la volatilidad. Dentro del sector financiero, hay una serie de empresas que confían en la volatilidad para incentivar los volúmenes de negociación, pero como inversores activos, adoptamos un enfoque selectivo.

Los bancos de inversión experimentaron un elevado nivel de actividad a raíz del acelerón propiciado por Trump, el famoso Trump bump, pero estas empresas no suelen cumplir nuestros criterios de calidad. Sencillamente entrañan demasiados riesgos de balance, con un alto grado de apalancamiento y unos balances opacos y difíciles de valorar. En tiempos de mercados tensos y volátiles, entendemos que se trataría de inversiones muy arriesgadas.

Las empresas de valores puras tales como las bolsas, creadores de mercado y agencias de valores interbancarias, como TP Icap, son atractivas, ya que combinan elevadas rentabilidades, una alta generación de caja y exposición a una actividad de negociación incentivada por la volatilidad. IG Group, proveedor líder en propagación de apuestas y contratos por diferencia, suele estar orientado a la volatilidad en el corto plazo. Si bien la regulación es un riesgo fundamental, IG es la entidad mejor posicionada para adaptarse a un entorno cambiante en detrimento de entidades más pequeñas.

Flow Traders es otra apuesta interesante por la volatilidad. Se trata de un creador de mercado de fondos cotizados con una cuota de mercado cercana al 20 % en Europa. A largo plazo, se beneficia del crecimiento estructural de los fondos cotizados, pero a corto plazo sus ingresos están muy influidos por la volatilidad.

Cuando la volatilidad escasea, los bajos volúmenes de negociación y la estrechez de los diferenciales lastran la rentabilidad. Sin embargo, en momentos de mercados volátiles o distorsionados, la volatilidad impulsa el crecimiento de sus ingresos estructurales. El modelo de negocio brinda una rentabilidad superior y liquidez, y está bien posicionado de cara al crecimiento estructural de los fondos cotizados, pero los beneficios suelen ser módicos por la falta de volatilidad. Hemos aprovechado la debilidad de la acción y creemos que podría tener un recorrido significativo al alza si la volatilidad regresa a niveles más normales.

Mike Clements, Head of European Equities en SYZ Asset Management