Durante el 2009, China fue el país que más aerogeneradores instaló. En la actualidad es el mayor productor de fotovoltaica y baterías de litio para vehículos eléctricos.
El sector de las renovables en el país asiático representó en el segundo trimestre del año un tercio de la inversión mundial en renovables. En concreto, las inversiones mundiales ascendieron a 33,900 millones de dólares, incluyendo la financiación de activos, la venta de acciones y operaciones de capital riesgo. Durante el mismo período, la inversión de empresas privadas en energías renovables en EEUU fue de 4,900 millones de dólares mientras que en Europa esta cifra ascendió a 4,500 millones de dólares también en el mismo período.

Según Bloomberg New Energy Finance, durante los primeros seis meses del año, el país asiático fue el que atrajo la mayor financiación para tecnologías de energías renovables que no emiten CO2, incluso por encima de Europa y EEUU. 

¿Cuáles son las claves del éxito en China?

Una nueva normativa en dicho país sentó las bases para el desarrollo de las energías renovables, como la fotovoltaica, la eólica, la energía solar y la termosolar. En concreto, dicha ley obliga a todas las empresas eléctricas del país a comprar cualquier cantidad de energía renovable producida dentro del país. Además, la nueva ley china "invita" a que todas las empresas eléctricas adquieran la electricidad producida en parques eólicos, solares fotovoltaicos o centrales termosolares, y a su vez permite que los consumidores puedan convertirse también en productores.

¿Qué efectos han tenido dichas medidas?

Desde ese momento, la inversión de empresas privadas en fuentes de energías renovables en China ha aumentado considerablemente, llegando incluso a sobrepasar a EEUU y a la Unión Europea. De hecho, Gamesa, nuestro buque insignia en el campo de los aerogeneradores y cuya cotización está siendo muy castigada en los mercados durante las últimas semanas, ha aumentado sus inversiones en China. Otras compañías como la danesa Vestas o la alemana Siemens ya lo hicieron con anterioridad.

Por otra parte, las empresas chinas ya controlan la energía solar fotovoltaica. Respecto a la energía termosolar, a pesar de estar aún muy atrasadas, dichas empresas ya comienzan a darse a conocer en el mercado internacional. Empresas eólicas chinas como Goldwind, Apower, Datang o la propia Sinovel, que hasta ahora sólo se habían centrado en el mercado doméstico, empiezan a mirar más allá de sus fronteras, en concreto ya han cerrado acuerdos con EEUU (instalación de aerogeneradores) y Pakistán (instalación de 1,000 megavatios eólicos). Respecto a la eólica marina, varias empresas del gigante asiático han creado ya un primer parque eólico marino de 100 megavatios.

En lo que se refiere a vehículos eléctricos, China se ha propuesto llegar a la producción de medio millón de coches eléctricos. De hecho, el fabricante chino BYD ya ha comenzado a exportar su vehículo eléctrico E6 a muchos países, incluído España. Y éste no es el primer acuerdo al que llega dicha empresa con nuestro país.

Conclusiones que podemos sacar

La inversión privada en energías renovables necesita más que nunca, un sólido marco regulatorio, que en estos momentos no ofrece ni EEUU ni mucho menos España. El tigre asiático ya ha despertado.