Dime de qué presumes y te diré quién eres. La que no ha quebrado, la que no ha sido rescatada, la que ha presentado resultados sólidos pese a la crisis financiera mundial... esta es la banca española, o mejor dicho, esta es la careta con la que nuestros bancos se venden de puertas afuera….pero ¿de puertas adentro?

¿Cuál es la verdadera cara del sistema financiero español? Los lavados de imagen han estado a la orden del día y han surgido efecto. Los halagos al sector no han cesado desde que comenzó la crisis financiera, mientras se desplomaban las cuentas de resultados de bancos alrededor del mundo, las entidades españolas siguen sacando pecho al mostrar trimestre tras trimestre números negros. Es más, en España no se ha escuchado ni el mínimo murmullo que aluda a un rescate bancario. De admirar, ¿verdad?

Y qué me dicen de la tasa de morosidad, uno de los datos más alarmantes entre el sector pero que no parece preocupar demasiado donde ondea la bandera española, la misma que llevan más de cuatro millones de ciudadanos en las colas del paro –duplicando la media europea- y la misma que han dejado de encumbrar los miles de ladrillos parados. Aún así, Banco de España (BdE) intenta acallar voces: la tasa de mora del sector en España se sitúa en el 5,49% en el tercer trimestre de 2010, incluso ha bajado un 0,12 respecto al registrado en el segundo. Datos oficiales, sí, ¿pero creíbles?

Si a usted no le cuadran las cuentas se habrá preguntado entonces cuál es la fórmula secreta de nuestra banca ¿Le suenan las carteras de vencimiento? Seguramente la respuesta sea no. Pero no se preocupe, las entidades se han encargado de mantenerlas lo más escondidas posible en lo que podría llamarse un pacto de silencio para impedir que lleguen a la opinión pública. Pero tarde o temprano tenían que llegar.

Abrimos el trastero de la banca, el secreto mayor custodiado y, si por las entidades fuera,las carteras de vencimiento seguirían aisladas como trastos viejos en cajas empolvadas. Motivos para ocultarlas no les faltan. Los activos inmobiliarios no son sólo la pesadilla de los bancos españoles, la desconfianza que provoca actualmente la exposición a la deuda periférica europea –ante el rescate de Irlanda, el cercano de Portugal y ¿el de España quizá?- se une dando más que un susto y para que no veamos cómo se les salen los colores ante tanta deuda, los bancos las esconden a la espera de que sigan empolvándose mientras nadie las reclame. Pero no se confunda, tanto Banco de España como el mercado internacional saben dónde se localizan, sino ¿a qué cree que se debe el enorme castigo de la banca en la bolsa si aparentemente todo va “bien”?

Según los expertos consultados, en el trastero de la banca hay dos tipos de carteras. En primer lugar señalan la cartera de negociación, aquella utilizada para hacer trading y donde se depositan aquellos activos que se van a vender en un periodo corto de tiempo. Por tanto, la minusvalía o plusvalía que se obtenga va a la cuenta de pérdidas o ganancias. Si se mantiene esa partida, se valora y computará en los resultados como un beneficio o una pérdida directa de la entidad.

Hasta hace relativamente poco tiempo eran las más utilizadas, sin embargo, fue a partir de 2008 y con la caída del sector inmobiliario cuando comenzó el uso más generalizado de las carteras de vencimiento. En estas carteras se incluyen desde titulizaciones hipotecarias, pagarés, renta fija privada, bonos ó activos inmobiliarios. Pero la característica que ha atraído con mucha más fuerza su uso es que “no se valoran porque de hacerlo, el agujero patrimonial sería brutal”, apuntan fuentes del mercado.

“En las carteras de vencimiento, activos que antes suponían un 110% ahora pasan a valorarse a un 35%. Es decir, si quiero vender ese activo ahora sólo nos darán el 35% de su valor real, por lo que podrían contabilizar una pérdida enorme a las entidades que las declarasen y que por lógica les vencen en más de diez ó veinte años”. Se estima que “los activos tóxicos que acumula el conjunto del sector financiero español asciendan a 180 mil millones de euros" explican los expertos.

Ojos que no ven…

… corazón que no siente, es lo que debieron pensar los miembros del sector. Ofelia Marín-Lozano, directora de inversiones de Banca March, reconoce que “la reticencia a divulgar estas carteras se debe a que muchos bonos cotizan por debajo del nominal y del precio de compra (por ejemplo, los de los países periféricos, los bonos cuyos precios han caído mucho, en movimiento inverso al de sus rentabilidades) y los bancos incurrirían en pérdidas en estos activos si tuvieran que contabilizar esos bonos a precio de mercado”. Además, hay que recordar que “estas carteras no fueron declaradas en los test de estrés, con lo cual, en cierta medida supone presentar un escenario más favorable para nuestros bancos al no reflejar en los estados financieros las minusvalías producidas en los títulos de deuda pública periférica, de ahí la reticencia de las entidades a comunicarlas”, asegura Covadonga Fernández, analista de Selfbank.

“Los balances de los bancos no reflejan ni la tasa de mora ni tampoco la valoración del patrimonio que tienen, que habría que degradar entre un 20-25%”, explica Borja Mateo, experto en el mercado inmobiliario residencial en España. Además, Mateo considera que “si se supiera al ritmo que han bajado los precios de los pisos, lo que van a bajar y la tasa de morosidad del sistema financiero español – que lejos de estar en el 5% que dicen se encuentra cerca del 11-13%-, “muy posiblemente España tendría la necesidad de recurrir al Fondo Monetario Internacional”.

Mutismo… ¿por cuánto tiempo?

Cada vez se hace más evidente, España es la diana de ataque de los fondos de riesgo internacionales y ahora parece que el organismo presidido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez quiere ponerles freno. Para ello, Banco de España exigirá más transparencia a las entidades. Ahora, en principio tendrán que desvelar: el volumen de crédito dudoso, subestándar (los que están al corriente de pago pero hay riesgo de que sean morosos) y fallido (que se amortiza tras considerarlo incobrable); activos inmobiliarios adjudicados, adquiridos y recibidos como pago de deudas; préstamos con y sin garantías hipotecarias; crédito promotor y constructor cuya garantía sean edificios en construcción, terminados o suelo; o el valor del préstamo en relación con la tasación del activo correspondiente, su estado de pago y las coberturas constituidas para atender su posible deterioro.

Unos datos que deben ser ofrecidos de forma trimestral a partir de febrero de 2011, aunque según comenta un experto en el sector, “es bastante probable que las entidades no los declaren por su propia imagen y porque en ninguna de las otras ocasiones en las que se han “solicitado” casi nadie los ha mostrado”.

Pero parece que la CNMV va más allá. El regulador ha decidido apretar las tuercas a los instrumentos financieros como los fondos de titulización -y por ende a los bancos que son las propietarias: se exigirá provisionar como mínimo el 25% del valor del activo cuando hay morosidad a seis meses, del 50% cuando llegue a nueve meses, del 75% hasta un año y deberá cubrirse en su totalidad cuando el impago supere los doce meses. Veremos si ahora se auditan las cuentas sin trucos.

Vencimientos 2011… ¿superados?

Se aproxima el momento de pagar. ¿Hay crédito suficiente? Esta es la pregunta que se hace el mercado. Los vencimientos de deuda del sistema financiero español se sitúan en el año 2011 en torno a los 95.000 millones de euros mientras que en 2012 son aún mayores, situándose por encima de los 100.000 millones de euros. Y como puede parecer lógico, los más grandes tienen que enfrentarse a mayores vencimientos. En el caso deBanco Santandertiene que hacer frente a 66.880 millones de euros en los dos próximos ejercicios, mientras BBVA deberá enfrentarse a 30.572 millones de euros en vencimientos hasta 2013, el 36% del total.

A pesar de que la mayoría de los expertos cree que se solventarán, sí que tendrán que hacer frente a un entorno económico mucho más complicado y, por ende, mayor dificultad de financiación. ¿Cómo se financiará la banca?

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