Después de unos meses complicados en los que los niveles de deuda española hicieron que se dispararan (quizá de manera exagerada) las alarmas en los distintos ámbitos internacionales, la situación parece normalizarse. El diferencial con el bono alemán se sitúa en estos momentos en el entorno de los 155 puntos, tras unos meses en los que se superaron los 200 puntos; las reformas anunciadas por el gobierno y su intención de tirar de tijeras en el gasto han recuperado la confianza en los mercados, pero la situación sigue siendo delicada.
Las crisis de deuda soberana en el entorno de la ribera mediterránea han traído de cabeza a los principales mercados, que han visto como Grecia, Portugal e incluso España, inundaban los medios con rumores sobre impagos y quiebras; pero tras tres meses especialmente difíciles, Miguel Ángel Bernal, profesor de Fundación de Estudios Financieros, asegura que esta situación se encuentra en un momento de “aparente calma”.
 
“Tras un trimestre difícil, que ha culminado con el vencimiento para el pago de la deuda”, afirma Álvaro Blasco, director de Atlas Capital, las aguas parecen llegar a un tramo tranquilo en el que el Tesoro ha conseguido colocar con éxito hasta 6.000 millones de euros con una rentabilidad menor que el pasado mes de junio. Como ejemplo, sirva la subasta de letras a 12 meses en la que la rentabilidad se quedó en los 2,24%, frente a los 2,45% del mes anterior.
 
El aumento del precio de los bonos alemanes es uno de los factores que está llevando a diferentes países a optar por el bono español, que en estos momentos ofrece una buena relación rentabilidad-riesgo. Es de destacar el mayor interés de diversos países asiáticos en la deuda española, buscando, según Blasco, “una mayor diversificación.” Francia, Japón, Italia o la propia Alemania han sido también parte compradora importante en esta última subasta del Tesoro Público.  
 
Pero a parte de esta “aparente calma” que estamos viviendo, Bernal afirma que los mercados siguen “un tanto desconcertados”. Aunque Javier Sánchez Rojas, de Bolsa10 afirma que lo lógico sería “seguir así una temporada”, parece que lo que queda por ver está en manos de las reformadas que ya han sido afrontadas y las que quedan por realizar por parte del ejecutivo.
 
La deuda, según Bernal, no está todavía “en niveles especialmente preocupantes” pero es necesario un recorte en el déficit para reducirla. “Un recorte con cabeza” asegura el profesor. Y es que reducir el déficit reduciendo las inversiones no parece la receta adecuada para poder salir del lío. “Hay que distinguir entre los recortes en gasto corriente y en las inversiones, de hecho, en una situación de crisis como la actual, lo apropiado sería reducir gastos para incrementar las inversiones”, apunta el profesor.
 
Es cuanto menos irónico actuar de tal manera que se reduzca el desarrollo económico, es cierto que hay que hay que hacer recortes pero Bernal y Blasco coinciden en que la dirección de éstos debiera estar más dirigida a las administraciones o la sanidad… que al gasto en inversiones. De hecho, Bernal se muestra en contra de la reducción de inversión en infraestructura ya que “si algo necesita este país, es infraestructura”.
 
No debemos olvidar que países como Reino Unido o el propio Estados Unidos, presentan problemas de deuda bastante más importantes que los que vivimos aquí. Pero la patata caliente se encuentra en la confianza, cosa que el gran gigante americano tiene medianamente garantizada por la actividad. Este es el punto importante para Bernal, “aunque ahora estemos en un momento difícil, el gasto debe apuntar hacia la recuperación de la actividad.”